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Archivo para Diciembre, 2011

“¡CON LA QUE NOS ESTÁ NACIENDO…!”

Jueves, 29 de Diciembre de 2011 1 comentario

¡Con la que nos está naciendo y no nos damos cuenta! Cada minuto se calcula que nacen 150 niños, cada hora 9000, cada día 216.000, cada año 78.849.000. Cada día… una nueva ciudad. Cada año… un nuevo país. Así se refresca la sangre de la humanidad. La vida humana se multiplica en las más variadas circunstancias. Cada año nuestro planeta tierra se ve sorprendido con la presencia de nuevos rostros que comienzan a desplegar su luz, su originalidad. Si las nuevas generaciones empujan es obvio que otras generaciones, que ya cumplieron su tarea en el planeta, nos vayan dejando.

Lo que esta nueva vida que llega “es”, se verá en un próximo futuro. Leer más…

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A pesar de todos los pesares, ¡hay Navidad!

Viernes, 23 de Diciembre de 2011 Sin comentarios

A pesar de todos los pesares, ¡hay Navidad!
A pesar de todos los pesares, Dios se nos acerca
y se nos nace
y aparece su Gracia y su Belleza
en el Niño Jesús.
Y María y José
lo acogen: ella y él son
lo mejor de nosotros,
representantes carismáticos de toda la humanidad.

Y Jesús fue depositado por el Abbá
en las mejores manos,
y reposó en el mejor regazo
y sintió los abrazos más cálidos y sinceros
y fue besado tantas y tantas veces
por aquella joven pareja, hasta entonces anónima,
María y José.

Acojamos también nosotros
esta Navidad 2011 que se nos ofrece.
A pesar de todos los pesares,
hay Navidad en nuestro mundo, en nuestra Iglesia, en nuestras Congregaciones, en nuestras Familias.
A pesar de todos los pesares,
nada definitivamente malo
puede sucedernos
porque el Abbá –a través de María y José-
han puesto al Niño Dios en nuestros brazos.
Abracémoslo y besémoslo
en todo ser humano, especialmente,
en los pequeños, los diferentes, en los otros…
Y de seguro que nos dirá:
“Pasa, bendito de mi Padre,
porque nací y me acogiste, y besaste y abrazaste…”.

Y el Espíritu Santo, nuestra santa Ruah,
camuflado de miles de ángeles, luces, villancicos, turrones y cavas,
nos hará estallar de felicidad:
¡Gloria en el Cielo y Paz en la tierra!

Mi felicitación (video)

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Tu mismo deseo es tu oración (San Agustín, Comentario al Salmo 37)

Viernes, 16 de Diciembre de 2011 Sin comentarios

Rugía debido a los gemidos de mi corazón. Hay un gemido oculto que no puede ser oído por el hombre; pero, si el corazón está invadido por un deseo tan ardiente que la herida del hombre interior llegue a expresarse con voz más clara, entonces se investiga la causa y el hombre dice dentro de sí: «Tal vez gime por esto o tal vez le sucedió esto otro.» Pero ¿quién puede comprender estos gemidos sino aquel ante cuyos ojos y oídos gime?

Por eso dice: Rugía debido a los gemidos de mi corazón, porque, si bien los hombres pueden oír los gemidos de un hombre, frecuentemente lo que oyen son los gemidos de la carne, pero no oyen al que gime en su corazón.

Y ¿quién conoce el motivo de estos gemidos? Escucha: Todas mis ansias están en tu presencia. Por tanto, nuestros gemidos no están delante de los hombres, que no pueden ver el corazón, sino que todas mis ansias están en tu presencia. Que tu deseo esté siempre ante él; y el Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Tu mismo deseo es tu oración; si el deseo es continuo, la oración es continua. No en vano dijo el Apóstol: Orad sin cesar. Pero ¿acaso nos arrodillamos, nos postramos y levantamos las manos sin interrupción, y por eso dice: Orad sin cesar? Si decimos que sólo podemos orar así, creo que es imposible orar sin cesar.

Existe otra oración interior y continua, que es el deseo. Aunque hagas cualquier otra cosa, si deseas el reposo en Dios, no interrumpes la oración. Si no quieres dejar de orar, no interrumpas el deseo.Tu deseo continuo es tu voz, es decir, tu oración continua. Callas si dejas de amar. ¿Quiénes callaron? Aquellos de quienes se dijo: Por exceso de la maldad se apagará el fervor de la caridad en muchos.El frío de la caridad es el silencio del corazón, y el fuego de la caridad es el clamor del corazón. Si la caridad permanece siempre, clamas siempre; si clamas siempre, siempre deseas; si deseas, te acuerdas del reposo eterno.

Todas mis ansias están en tu presencia. ¿Qué sucedería si nuestras ansias estuvieran delante de Dios y no lo estuvieran nuestros gemidos? ¿Acaso esto es posible, siendo así que el gemido es la voz de nuestras ansias?Por esto añade: Y no se te ocultan mis gemidos. Para ti no están ocultos, para muchos hombres lo están. A veces parecería que el humilde servidor de Dios dice: Y no se te ocultan mis gemidos. Otras veces observamos que sonríe; ¿será acaso porque aquel deseo ha muerto en su corazón? Si subsiste el deseo, también subsiste el gemido; no siempre llega a los oídos de los hombres, pero nunca se aparta de los oídos de Dios.

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Advientos misteriosos ¿… y laicos?

Miércoles, 7 de Diciembre de 2011 Sin comentarios

Decir “Adviento”  en medio de una crisis como la actual ¿tiene sentido? ¿Qué podemos esperar “del cielo”, si los problemas no se resuelven en la tierra? Nosotros esperamos la venida gloriosa de Jesús. Ahora recordamos litúrgica y simbólicamente su primera venida: que el Hijo de Dios se hizo hombre, entró en nuestra carne, en nuestra historia, para salvarla, pero no unilateralmente sino en alianza con nosotros.

Jesús nunca quiso privarnos de nuestra responsabilidad. Más bien nos invitó a ser buenos  e inteligentes administradores (la parábola de los talentos). También nos llamó –como excelente maestro- a “no agobiarnos”, a encontrar soluciones serenas y a contar siempre con Dios Padre, porque Él –que cuida de los pajarillos y las flores- está de nuestra parte.

Adviento y futuro son dos palabras que se iluminan mutuamente. Como decía Picaso: “la inspiración me adviene cuando estoy trabajando”. Así también llegará la solución (“adviento” o el futuro como gracia) mientras tratamos de darnos un futuro con nuestro esfuerzo conjunto. Lo expresó muy acertadamente el Presidente del Parlamento, José Bono, en su discurso a los representantes de la política española con motivo del día de la Constitución:

“Los aquí presentes, pese a nuestros torpes empeños en exagerar diferencias, sabemos que mientras estemos unidos en lo esencial , hay esperanza y no podrá triunfar el fracaso. Con la Constitución de nuestra parte y unidos en lo esencial, no hay peligro”.

También en la clase política, y trabajadora y empresarial y sindical y en las víctimas de la situación actúa el Espíritu de Jesús y genera “advientos misteriosos” y aparentemente laicos. El Espíritu actúa abiertamente “en el cielo”, misteriosamente “en la tierra”. Esparce sus dones como quiere y donde quiere. Muchas personas, sin saberlo, son movidas y energizadas por su poder. Tiene sentido decir Adviento y celebrarlo en nuestra Iglesia, porque la Navidad está cerca y el Espíritu de Dios “nunca defrauda”. Ahora, no sabemos por dónde llegará la Navidad y dónde aparecerá la solución, probablemente nos llegue donde no la esperan las mayorías.

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