Desde el “yo exterior” hacia “el interior”: una guía, ¡por favor!

moradaKen Wilber es autor de un libro reciente “Integral Spirituality” (Espiritualidad integral). Sus últimos trabajos se pueden encontrar en www.kenwilber.com. En él se inspiran las siguientes ideas.

  1. Cada uno de nosotros tiene un yo interior (el yo trascendental) y un yo exterior (el yo empírico). El yo exterior puede ser visto conocido, experimentado y objetivado. El yo interior es el que ve, conoce, experimenta, objetiva, pero no puede ser visto,ni conocido, ni sentido; pero él lo ve todo, lo siente todo, lo conoce todo. El yo interior es como “el testigo” de todo lo que ocurre. Es sujeto y no puede ser objetivado. Nuestro yo interior es “misterioso”. En la medida que uno va entrando en su “yo interior” se va desprendiendo de conceptos, sensaciones, objetos. Allí se va encontrando la libertad, la independencia. En el yo interior se encuentra la libertad sin límites.
  2. El yo interior vive en un ahora eterno, atemporal. El conocedor desconocido es consciente del tiempo, pero él es atemporal. Conoce el pasado, presiente el futuro: pero lo único que le acontece es el presente. Vive en un presente inacabable. “Si tomamos la eternidad como algo que significa no una duración temporal infinita sino la ausencia de tiempo, la vida eterna pertenece a los que viven en el presente” (Wittgenstein). Por eso, cuanto más cera está uno del verdadero yo, más vive en la eternidad, en el presente atemporal.
  3. Cuanto más cerca está uno del propio yo interior más cerca está de Dios. Ésta es una afirmación común en todos los místicos. Los sufíes hablaban de la “identidad suprema”.  Nuestro yo interior es espíritu.  El yo interior constituye un gran misterio, o un vacío y una inconsciencia puros: no puede conocerse ni objetivarse nunca. Es como los ojos que no pueden verse a sí mismos. El yo interior es divino, o se encuentra en perfecta unión con el espíritu infinito que radica en una identidad suprema. El yo trascendental no es algo independiente y separado del espíritu. El espíritu es el verdadero yo de todos los seres. Cuando nos identificamos sólo con el yo exterior, renunciamos a la dimensión más rica de nuestro ser. Cuando nos identificamos con nuestro yo interior, nos abrimos a la plenitud Quien vive en su yo trascendental se une a todo, se descubre formando parte de unas raíces comunes con todo el universo, con toda la humanidad, con Dios.
Necesitamos conocer el camino que nos lleva desde nuestro ego exterior al ego interior. Necesitamos unas “guías” que nos conduzcan en el camino, GPSs que nos orienten en cualquier punto de despiste. Hay personas místicas que nos ofrecen sus guías, compuestas desde su propia experiencia. Una de ellas es Teresa de Jesús en su obra “El Castillo interior” de santa Teresa de Jesús, o “la Subida al monte Carmelo” de san Juan de la Cruz. ¿Cómo integrar el yo interior y el exterior?
Vamos a seguir el camino que nos lleva desde las afueras del Castillo hasta la Séptima morada.

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3 Respuestas a Desde el “yo exterior” hacia “el interior”: una guía, ¡por favor!

  1. raquel dijo:

    y si no creo en Dios no tengo yo interior?

  2. Raquel, el yo interior no se identifica con Dios. Puede alguien “no creer en Dios” y tener una admirable interioridad. Lo que quiero decir es que cuando una persona crece en su “yo interior” se abre a una realidad misteriosa, que le trasciende. Alguien lo llamará Dios”, otro lo llamará de otra manera. Pero quien entra dentro de sí mismo y le es concedida la mirada interior, no limitará su espacio… comenzará a creer todavía más, en realidades que hasta ese momento le parecían totalmente inaccesibles.

  3. miguel angel abreu dijo:

    Agradecido a la vida porque que cada día pueda encontrar más información sobre este tema, les agradezco me puedan enviar mas literatura, gracias

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