¿Teología de la vida consagrada “hoy”? ¿Cuál es el problema?

La vida consagrada está siendo pensada y repensada antropológica y teológicamente desde muchas perspectivas. Si algo ha caracterizado el tiempo posconciliar respecto a la vida religiosa es que ésta ha pasado de ser considerada desde una perspectiva únicamenete canónica, ética y espiritual a una perspectiva teológica. En los últimos años -al compás de los sínodos sobre las formas de vida cristiana- ha sido reubicada en la eclesiología existencial y en la antropología teológica -a partir del diálogo interreligioso e intercultural-. Hay teología de la vida consagrada. Pero es una teología del camino, siempre abierta. Es una teología que pide una nueva sistematización de la teología de nuestras facultades y universidades. La teología de la vida religiosa, tal como hoy se elabora, pide a la teología sistemática más atención a la Pneumatología, a la Eclesiología existencial, a la teología de la Alianza y la Misión, a la opción preferencial por los pobres, desplazados y marginados del sistema -a la que tan sensibles son los carismas de la vida consagrada-.

Los últimos doce años

La teología no se alimenta solo de las citas del siglo pasado, de su confrontación con los pensadores del siglo pasado. Ella no debe olvidar lo que ha ocurrido en estos 12 últimos años.  Está emergiendo con toda su fuerza la sociedad de la información, de la comunicación, del conocimiento, de la economía mundial. Hoy el ser humano se expresa de las formas más variadas y es consciente de las fuerzas maléficas que lo desafían y atentan: la violencia, las redes del mal, la destrucción del hábitat humano a causa de una industrialización avara, la dificultad de entendimiento entre quienes tiene puntos de vista y perspectivas de vida contrastantes.

Hoy se descubren los diferentes usos de la inteligencia evitando el monopolio del uso meramente racional, para desplegar otros usos como el emocional, el estético (poético o artístico, el musical), el religioso o místico o espiritual, incluso la razón deportiva o del juego; incluso se habla de la inteligencia empresarial, de la inteligencia social y hasta de la inteligencia artificial.

Resulta impresionante introducirse en el mundo universitario y descubrir sus nuevas tendencias de pensamiento, de investigación, las nuevas formas de acceso al conocimiento, a los textos, a la historia, la convicción de que la investigación no avanza únicamente con cerebros individuales, sino formando teams, equipos interdisciplinares que pacientemente y desde diversas perspectivas investigan lo macrocósmico y lo microcósmico, lo espiritual, lo cultural e histórico, lo individual y lo social, lo político y lo planetario. Incluso el mundo de los negocios y de las empresas responden a nuevos modelos de relación con los individuos y las comunidades, introduciendo en sus intereses elementos de espiritualidad, de arte, de religiosidad, de formas posmodernas de liderazgo e integración en la comunidad empresarial. Esta sed de totalidad, de apertura hacia lo ilimitado, hace de la mente humana un lugar teofánico: la razón singular y colectiva es portadora de nuevas visiones que no cesan, sedientas siempre de mucho más.

La creatividad humana, en su nivel tecnológico, científico, artístico, cultural, es hoy un fenómeno sorprendente. También la destructividad humana adquiere hoy grados impresionantes de fuerza. Las redes de mal son poderosas y utilizan múltiples artificios para extenderse y apoderarse de la sociedad (la pornografía, la violencia, los atentados contra la intimidad de las personas, el control de los individuos hasta límites insospechados)

Por eso, hay que acercarse al mundo de los intelectuales, de la física y química, de las teorías científicas que intentan explicar al mundo. Hoy la interdisciplinariedad se impone por doquier. El conocimiento está adquiriendo proporciones tales que ya no hay individuo capaz de abarcar una zona adecuada. Hoy se necesitan teams, grupos especializados. Ninguna tarea intelectual es hoy confiada a un solo individuo, por más perspicaz y visionario que sea: debido al mundo de interconexiones en el que vivimos, se hace necesario integrar las individualidades en grupos intelectuales -teóricos y prácticos-. El individualismo apenas tiene éxito en este ámbito. Lo válido son hoy grupos de investigación, de pensamiento, de progreso. Y hemos de ser muy conscientes de que no hay género, ni nacionalidad que tenga el monopolio de la inteligencia: no solo los varones, también -y en muchos aspectos más-, las mujeres, no solo los casados, también los célibes, no solo los del Norte, también los del Sur, no solo los Occidentales, también los Orientales.

Estamos en el tiempo de la ínter-modernidad. Los occidentales hemos sido tan autosuficientes que hemos monopolizado la descripción del tiempo. Como si sólo existiera nuestra modernidad (la de la Ilustración europea) y como si a nosotros nos tocara de definir, a partir de ahí, la pos-modernidad. Por otra parte, se trata de una modernidad fundamentalmente masculina. Hay también otras “modernidades” en los diversos continentes, en otros grupos que hemos marginado y que piensan ahora desde claves diferentes. Nos encontramos en el tiempo de la inter-modernidad. En ese momento de encuentro o de choque de civilizaciones, de culturas; de lucha por la hegemonía cultural. Podemos optar por el diálogo, la ínter-relación o el deseo de poder que nos lleve a tratar de eliminarnos mutuamente. La inter-modernidad emerge en el pensamiento filosófico, en la investigación y creación artística, en la valoración de “lo otro”, “lo extranjero”, en la hospitalidad cultural. Esta impresionante intermodernidad aparece ahora en la filosofía, en la arquitectura, en los medios de comunicación,  en las redes sociales, en la forma de entender el progreso, en los relatos que se escriben, en las canciones interculturales, en los programas televisivos de masas, en las interacciones de los políticos planetarios, en las formas de liderazgo (governance), en el mundo de los business.

Hoy no se es justo, ni intelectualmente creíble, si en nuestros discursos y escritos solo citamos a los occidentales, a los varones, a los pensadores del Norte, o si olvidamos lo que está ocurriendo en los últimos 12 años y nos quedamos estancados en el siglo XX.

Aplicación a la Vida Religiosa

¿No deberá suceder esto también en la teología? ¿No deberá ir por ahí la agenda teológica de nuestro próximo futuro? Nadie es autosuficiente. Necesitamos, más que nunca, la teología del diálogo entre teólogas y teólogos, entre disciplinas diversas, entre nuestra realidad histórica y presente y la realidad del mundo y culturas emergentes. Incluso lo necesitamos para investigar la Biblia, la tradición, la historia, desde claves más incisivas y más interdisciplinares, más interrelacionales (lectura interconfesional e interreligiosa de los Libros Sagrados, teología “inter-faith”, interreligiosa). La teología necesita una re-estructuración que responda seriamente a las cuestiones que hoy se nos plantean en este conjunto contrastante de iglesias particulares en crecimiento e iglesias en disminución.

Hay quienes al hablar de la vida consagrada o religiosa focalizan toda su atención en la realidad de su crisis numérica. Algunos lo achacan apresuradamente a la globalización, otros a la secularización externa e interna de Occidente: de modo que esa es la razón de la carencia; y, en contraposición, allí donde se frena la globalización y se mantiene la religiosidad (Oriente y el Sur), allí encuentran las vocaciones un terreno propicio para su nacimiento y desarrollo.  Otros lo achacan a la modernización de la vida consagrada, que resulta carente de interés para las jóvenes generaciones, mientras que el mantenimiento de las tradiciones suscitan la adhesión de los jóvenes. Tales explicaciones son -si no me equivoco- “pan para hoy y hambre para mañana”. El proceso por el que pasa la humanidad es la explicación inmanente; después habrá que preguntarle al Espíritu qué es lo que pretende con todo esto.

¿No responde la crisis numérica a una nueva concepción de la humanidad y de la pareja, a una nueva visión de la sexualidad y de la reproducción humana? Se descubre que lo que más necesita la humanidad no es un planeta superpoblado, sino un planeta en el cual cada ser humano sea auténtica persona y no masa. No existe en las personas ni en los grupos la fascinación del número como en tiempos pasados; más bien fascina la cualidad. Las naciones están orgullosas de sus deportistas, de sus artistas, de sus científicos, de sus líderes políticos o religiosos y no tanto del número de la población

Otra cuestión es porqué un modelo de vida religiosa occidental no atrae en occidente y al parecer sí atrae –por ahora- en Oriente o en el Sur. O porqué la vida religiosa no favorece la emergencia de grandes personalidades. No solo el santo, también el sabio, también el líder, también el apóstol, el artista, el filósofo, el místico.

La vida religiosa en los países cristianamente emergentes está creciendo dentro de contextos poco favorables a la identificación cristiana y carismática. La mera apariencia del “hábito” no indica que esté surgiendo la vida religiosa que hoy  puede ser alternativa profética en la sociedad que vivimos.

La falta de pertenencia debería formularse más bien como la falta de atractivo. Y creo que la vida religiosa tal como está configurándose también en esta época posmoderna adolece falta de ajuste, adaptación a la sociedad. No sabe responder a las ansias más profundas de nuestros contemporáneos; la Iglesia –y la vida religiosa en ella- no han encontrado su lugar en el mundo emergente, aunque lo están intentando.

¿Una vida religiosa pos-religiosa, o inter-religiosa?

Creo que el desafío no es la pos-religión, sino la inter-religión. ¿Cómo vamos a vaciar el alma religiosa del ser humano, de millones y millones de seres humanos, de musulmanes, budistas hindúes, de religiosos tribales, de cristianos, de judíos? Creo que el camino es la experiencia religiosa compartida, o como dice Panikker, la relación inter-faith. La vida religiosa está llamada a entrar en el mundo de lo inter-religioso. Ahí se necesita poner muy de relieve la pneumatología como punto de encuentro y armonía. Y después de lo religioso vendrá no lo pos-religioso, sino lo trans-religioso. Algo tiene que ver con esto el Reino de Dios. La espiritualidad de los sistemas religiosos puede llegar y está llegando a una mutua imbricación e influencia benéfica.

Estamos ante un nuevo concepto de misión, mucho más teológico, a partir del cual ni son los misioneros occidentales o los del Norte  los que evangelizan oriente o el sur, ni son los orientales o los del sur los que evangelizan el Norte y Occidente. Es el Espíritu Santo el que encuentra por doquier colaboradores en la misión de hacer llegar el Reino de Dios y hacer memoria del Jesús del Evangelio. Y en este sentido no podemos en la Iglesia monopolizar ni individual, ni grupal, ni eclesialmente el concepto de misioneros. También fuera de la Iglesia el Espíritu encuentra colaboradores para realizar la misión que recibió del Padre y del Hijo. La misión es un megaproyecto en el cual también y especialmente participa la Iglesia; pero no es la única que comparte la misión. En este sentido la teología ha de re-encontrarse con la Pneumatología y la Eclesiología ha de entenderse desde la Misión y no hacer de la Misionología un mero apéndice de los temas teológicos. También la teología de la vida religiosa debe entenderse, a mi modo de ver, desde la missio Dei, tal como la USG y la Comisión teológica propusieron con motivo de su aportación al Instrumentum Laboris del Sínodo sobre la Vida Consagrada: tomar como punto de partida del esquema teológico de la VR la misión (“Carismas para la Iglesia y el mundo).

Oportunidades

No deberíamos dejarnos llevar por una visión endogámica de las posibilidades. Las grandes posibilidades no nos vienen sin más de dentro, sino también y sobre todo, desde afuera: el afuera de nuestra historia, pero también el afuera de nuestro presente y los movimientos del Espíritu en el mundo. En el análisis de los retos analizados se pueden descubrir las oportunidades.

¿Dónde está respirando hoy el Espíritu de Dios? Y descubrimos como la acción del Espíritu Santo no está emprisionada en la Iglesia. El Espíritu seduce al mundo de mil formas. Potencia lo que quiere y desea potenciar y deja que se agoste aquello que no le sirve. La vida no puede quedar anclada en cánones del pasado. Vivir es trascenderse, transformarse.

Allí donde hay vida, transformación, generatividad, producción , creación, allí actúa el Espíritu.  Incluso la muerte carismática es una gracia para el progreso de la vida.

Las oportunidades nos las ofrece el Espíritu en el bien, en la belleza, en aquello que es y vive., en aquello que crea comunión, unidad. Las oportunidades nos las concede el Espíritu en todo aquello que extasía, enamora, transforma a la humanidad.

La vida religiosa ha de re-encontrarse con Dios, inventar a Dios (como dice Torres Queiruga) después del derrumbamiento de la Trinidad  metafísica (Dios, hombre, mundo) . Dónde se encuentra hoy Dios, cómo se manifiesta. Y así la vida religiosa comenzará a ser verdaderamente “religiosa”. Todo lo que la vida religiosa haga debe ser desde la especificidad de “lo religioso”, lo divino experimentando y vivido.

Por otra parte, la vida religiosa no es una magnitud aparte, aislada, fuga mundi. Forma parte de un gran megaproyecto del Espíritu de Dios y por ello está en armonía con otros proyectos “religiosos” del Espíritu allí donde hay mística, religiosidad, espiritualidad como razón de ser de la vida. La misión “por Dios” a favor de Dios es la que dará razón de esta forma de vida. Pero una forma de vida que se vuelve cada ve más trabajadora, menos mística, tendrá razón de ser, pero esa no es la especificidad carismática de la vida religiosa.

Por eso, la teología ha de ser “teología”, discurso sobre Dios, sobre la Alianza de Dios con nuestro mundo y sobre las condiciones de esa Alianza en nuestro tiempo. Ha de resugir la eclesiología de la Alianza, convencidos de que quien “no está contra nosotros, está a favor nuestro”.

Alianza y Misión son las dos claves teológicas que sitúan la teología de la VR en su justo punto.

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Una Respuesta a ¿Teología de la vida consagrada “hoy”? ¿Cuál es el problema?

  1. 14) La perdida de la vida religiosa, el hombre tiene una vida vacía sin ideales y se
    enferma psíquicamente, convierte el Amor en egoísmo y odio entre ellos: La
    religión que es capaz de regalar y mantener la Fe de un hombre, llenando así su vida y
    aportándole felicidad, además de esto tiene otra ventaja, la de establecer una idéelo-
    guía común para sus sociedades,que sirve como base e “infraestructura” para todas sus
    actividades, que sólo de esta manera podría ser entendida en un conjunto para el bien-
    estar común. El grado de bienestar, naturalmente está directamente relacionado con el
    valor de la ideología de cada religión, que a su vez depende del grado de la Verdad qu
    posee sobre la Existencia.
    Ninguna de las religiones existentes cumplen hoy su misión, la de presentar la Vedad
    de sus doctrinas de una manera convincente y de crear una ideología común y una Fe
    viva entre sus seguidores. La causa de este desgracia es que la formación cultural del
    hombre contemporáneo es muy diferente a la de los hombres en que nacieron estas
    Religiones, y la interpretación de la filosofía básica de su fundador ya no es adecuada.
    Para restablecer la Fe y la ideología común en nuestras sociedades, tenemos que actu-
    alisar las interpretaciones de la subyacente Verdad de cada Religión según las circun-
    stancias socioculturales de cada civilización.

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