LA “MAGIA” DEL MISIONERO: CLARET AYER Y HOY

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Puede resultar poco serio hablar de la “magia” de un gran misionero, de un gran santo.

Pero ¿porqué no recurrir a este término, para explicar lo inexplicable?

¿Porqué no darle a esta palabra toda la fuerza que espontáneamente se le concede cuando decimos: “¡esto que está ocurriendo es mágico!”, “esta paisaje ¡tiene magia!, “¡solo un mago puede solucionar esto!””?

Quizá sea la palabra que mejor expresa lo que denominamos “carisma”, “conexión divina”. Por eso, permítaseme en este día de san Antonio María Claret contemplarlo desde esta perspectiva.

captura-de-pantalla-2016-10-23-08-52-28La magia “ayer”

Hubo en toda su vida un acento “mágico”.

Recuerdo cuando yo era niño y en la ciudad de Sigüenza los jóvenes misioneros claretianos representaban una obra teatral titulada “la sangre del Arzobispo”. Todo su argumento giraba en torno al atentado de Holguín, que Antonio María Claret sufrió siendo arzobispo de Cuba, en una de sus visitas pastorales. Aquella representación teatral tenía magia. En mi casa -mis hermanos y yo- la representábamos muchas veces. Pero también en Sigüenza, los jóvenes claretianos evocaban la figura del Padre José María Ruiz Cano, hoy beatificado. Uno no podía desconectar la magia de los dos acontecimientos, que en lugar de deprimir, estimulaban la vocación misionera.

En la medida en que uno se interna en la vida y escritos de este hombre, descubrimos sorpresas, paisajes emocionantes, interpelaciones sobrenaturales, portentos milagrosos, impulsos misioneros, fuego inextinguible de amor.

Y la vida de Claret se revistió de “magia”, como si de unas “florecillas” -no franciscanas sino claretianas- se tratara. El pueblo de Dios contaba de él mil historias. Su fama se propagaba entre la gente sencilla. Decían que acallaba a los demonios, que curaba enfermedades, que preanunciaba lo que iba a suceder…

Y él, Claret, nos puso en contacto con su magia interior: su conexión con María -Ella la lanzadora y él la lanza-, con Jesús -nueve años presente eucarísticamente en él-, su misión apocalíptica identificándose con el Ángel y a sus misioneros con los siete truenos. La suya era magia de compasión, de misión excéntrica hacia todo el mundo, de sueños sin fronteras…. En torno a él era fácil la “conversión”, la transformación interior…. Y todo acontecía ¡mágicamente!, como por arte de encantamiento: “El Espíritu de Dios está sobre mí”.

La magia “hoy”

La magia de Claret está hoy humildemente esparcida por todo el mundo. El Papa Francisco nos decía en la Audiencia a los participantes en el último Capítulo General: “a los claretianos se les encuentra en todas partes”. La magia de Claret se descubre en nuevas generaciones de jóvenes misioneros que sienten la seducción de su carisma y en los cinco continentes…. bueno también en el sexto, es decir, en el ciberespacio.

La magia de Claret se ha globalizado y quedamente se convierte en otro de los magníficos y extraños recursos del Espíritu para hacer que el Reino de Dios emerja allí donde la vida parece amenazada y Dios no es conocido, amado y servido.

La magia de su canonización en otros tiempos

Y ahora un documento que nos lleva a descubrir la “magia” de Claret en un acto mágico: su canonización en el 7 de mayo de 1950, es decir, hace  66 años.

La magia de Claret en los niños

Es algo “mágico” ver cómo los peques hablan de él. ¿No tiene esto también mucha “magia”? Ved y comprobad:

 

 

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