APÓSTOL NÚMERO 13: SEGUIDOR EN SEGUNDO PLANO

Hoy, 14 de mayo de 2020, celebramos la fiesta de san Matías, uno de los discípulos de Jesús de segunda fila, que nunca es mencionado en los Evangelios. A él le correspondió -bajo la iniciativa de Pedro antes de Pentecostés- ser el sustituto de Judas, aquel apóstol “que no amó”, que no se entregó, sino que entregó a Jesús. La oración de la comunidad y la suerte lo designaron (Hech 1, 26). Así fue constituido “testigo oficial de la Resurrección de Jesús”. Para su fiesta ha escogido la Iglesia el evangelio del amor y la alegría: “Permaneced en mi amor… que mi alegría esté en vosotros”.

Los rostros del amor concentrados en uno

El amor no tiene uno, sino muchos rostros: el afecto, el eros, la amistad (o filia), la caridad (o agape). San Pablo (1 Con 13) condensa esos rostros en uno solo: el gran carisma de la caridad (ἡ ἀγάπη). Y si es “carisma”, quiere decir que es un “don” que concede el Espíritu. Pablo también lo compara a un “camino hiperbólico” o super-camino (καθ᾿ ὑπερβολὴν ὁδὸν). El término griego “agape” se traduce por “caridad” pero contiene en sí mismo todos los rostros del amor. Por esto muchas parejas eligen este texto para la celebración de su boda; los grandes amigos para para afianzar su amistad; los grandes filántropos para apuntalar su entrega a los demás. El “amor” así entendido es la “fuente” de toda forma de amor. Es el super-carisma, el amor en hipérbole. ¡Un auténtico regalo… y no el resultado de un esfuerzo! Pero ¿cómo llega a nosotros ese regalo?

¡Tanto amó Dios al mundo! (Jn 3, 16): la fuente

¡Dios es Amor-Agape (1 Jn 4, 9,16) desde antes de la creación del mundo. Es el amor que Jesús les dio a conocer a sus discípulos. Y también les dijo que ese amor no considera a nadie enemigo. Es como el sol y la lluvia: “El Padre que está en los cielos hace salir su sol sobre buenos y malos y hace llover sobre justos y pecadores (Mt 5,45). El Amor no tiene enemigos, ni es indiferente ante los indiferentes. Amor es emanación de Dios que irradia y se vierte sobre todos los seres humanos (Rom 8, 37; 2 Cor 9, 7). Jesús es la expresión divina y humana de ese amor: “Como el Padre me amó, así también yo os he amado”

¡Amaos los unos a los otros!: el flujo

 En la última Cena, en el lavatorio de los pies Jesús mostró su amor hacia los suyos “hasta el extremo” y les dijo: “Nadie tiene amor más grande que quien entrega su vida por sus amigos… Vosotros sois mis amigos”. Y ese amor de Jesús está llamado a prolongarse por medio de la entrega de cada uno de sus discípulos y discípulas: ¡dispuestos a dar la vida los unos por otros!.

El flujo el amor que viene de Dios, no se debe estancar… debe seguir fluyendo entre nosotros, sin excluir a nadie (¡amad a vuestros enemigos!)… y así, volver de nuevo hacia Dios: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón… (Mt 22, 37). Quien entra en la ecología del amor potencia su corazón “amando”… Todos los rostros del amor potencian el amor.

Judas y Matías: el que entrega, y el que se entrega

Antes de la elección de Matías en el cenáculo, Pedro había tenido un encuentro singular con Jesús resucitado junto al lago. Le preguntó tres veces a Pedro si lo amaba, si estaba dispuesto a entregarse y extender ese amor cuidando de la grey de Jesús. Pedro ratificó por tres veces su amor.

  • Judas no amó, no se entregó. Era ladrón. Lo contrario a la entrega es el robo y la traición por unas cuantas monedas. Judas es la advertencia para que no matemos el Amor.
  • Matías es el ejemplo del amor silencioso; del que sigue a Jesús sin protagonismos; del que sabe estar en segundo plano, pero… ama, se entrega… hacer fluir la misteriosa corriente que viene de Dios
  • También en nosotros hay un Judas y un Matías. ¡No salgamos del Cenáculo y entremos en la noche, como Judas! ¡Perseveremos en el Cenáculo… y esperemos que el Espíritu nos muestre cómo hacer de nuestra vida una entrega por amor.

Plegaria

¡Cuando Amor deja de fluir entre nosotros, todo se atasca, se enfrenta, se deteriora! Abbá, que dejemos fluir esa inmensa corriente de Amor que de tí procede y se vuelve humana en tu Hijo Jesús. Que seamos gracia los unos para los otros, y no obstáculo, sospecha, bloqueo. Espíritu Santo, necesitamos tu Carisma, tu Super-Carisma, para que nuestro corazón recupere su ternura y a través de él pueda fluir la gran Corriente de Amor que vivifica el Universo.

Para contemplar:
El amor nunca deja de ser

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1 respuesta a APÓSTOL NÚMERO 13: SEGUIDOR EN SEGUNDO PLANO

  1. ma del carmen dijo:

    Uno de los regalos de esta pandemia ha sido el haber encontrado sus reflexiones diarias. Inspiran la oración. Muchas gracias!

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