“MATER POPULI FIDELIS” – El nuevo documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (4 noviembre 2025)

Está llamando mucho la atención. En YouTube aparecen videos de protesta contra el reciente documento de la Doctrina de la Fe. También en revistas -y supongo que en predicaciones en nuestras iglesias o conferencias-. La devoción a María impulsa a no pocos a ensalzarla y situarla en un pedestal que ni a ella ni a la Iglesia les parece adecuado. Aplicarle a María títulos como “Corredentora” o “Mediadora” trae confusión.

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe, con la firma del papa León XIV, ha creído necesario puntualizar en este aspecto la reflexión y la creencia sobre María. Este texto es para quien ama a María y quiere honrarla correctamente, sin perder nunca de vista que todo en Ella nos lleva a Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios.

📌 Lo esencial en tres puntos

  1. El título “Corredentora” debe evitarse – Puede oscurecer la verdad de que Cristo es el único Redentor
  2. El título “Mediadora” requiere prudencia – Solo Cristo es el único Mediador; María intercede como Madre
  3. La clave es su maternidad espiritual – María es ante todo nuestra Madre en el orden de la gracia

¿Por qué este documento ahora?

Durante años, el Vaticano ha recibido propuestas para definir como dogmas títulos marianos como “Corredentora”. Algunos grupos, con buena intención pero sin suficiente base teológica, han presionado por estas definiciones.

La Iglesia, como buena madre, ha reflexionado, orado y consultado. Ahora nos da una respuesta clara y pastoral.

El Papa Francisco lo dijo directamente: María “nunca se ha presentado como corredentora. No, discípula”.

¿Captas la belleza? María no compite con su Hijo. Ella no busca títulos. Siempre señala hacia Cristo, como en Caná: “Haced lo que Él os diga”.


El problema con el título de “Corredentora”

Apareció en el siglo XV. Algunos papas lo usaron ocasionalmente, y San Juan Pablo II lo mencionó siete veces, siempre refiriéndose al valor del sufrimiento humano unido al de Cristo.

El documento es claro: usarlo es “inoportuno”. No porque María no haya cooperado en nuestra salvación —eso es innegable— sino porque genera confusión.

La razón fundamental: La Redención es obra exclusiva de Cristo. Como dice la Escritura: “No hay salvación en ningún otro” (Hechos 4,12). Su obra fue perfecta, completa, suficiente. No necesita añadidos.

No existe un “co-redentor” ni una “co-redentora”. Hay un solo Redentor: Jesucristo.

Claro que sí. Pero su cooperación fue como:

  • Madre – Dio a luz al Salvador
  • Discípula – La primera creyente
  • Testigo – Presente al pie de la Cruz

Su “sí” en la Anunciación y su dolor unido al de Cristo tienen “un lugar único en la historia de la salvación”. Pero esto no la convierte en “co-redentora” porque ese término oscurece nuestra fe central.

Dato importante: El Cardenal Ratzinger (futuro Benedicto XVI) ya en 1996 votó en contra de este título, calificándolo como “vocablo erróneo”.


¿Y qué pasa con “Mediadora”?

Este caso es más delicado. El título tiene historia en la Iglesia y, bien entendido, puede usarse. Pero el documento pide “especial prudencia”.

San Pablo es clarísimo: “Hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús” (1 Timoteo 2,5-6).

Cristo es el único Mediador. Su humanidad unida a su divinidad es el puente perfecto entre Dios y nosotros.

Su mediación es:

  • Subordinada – Depende totalmente de Cristo
  • Participada – Es parte de la mediación de Cristo, no paralela
  • Maternal – Actúa como Madre, no como distribuidora de gracia

Una imagen clara: María no tiene un “almacén celestial” del que reparte dones. La gracia es un don directo de Dios al alma. Solo Dios puede transformarnos desde dentro.

María, con su intercesión y amor maternal, nos prepara para recibir lo que solo Dios puede darnos. Nos ayuda a abrir el corazón.

El Concilio Vaticano II prefirió hablar de la “múltiple intercesión” de María y su “protección maternal”. Mucho más claro, ¿verdad?


La clave: su maternidad espiritual

Si quieres entender el papel de María, entiende esto: ella es Madre.

  • Madre de Dios – Proclamado en el Concilio de Éfeso
  • Nuestra Madre – Jesús nos la dio desde la Cruz: “He ahí a tu madre”

Esta maternidad espiritual es real, no solo simbólica. María:

  • Nos engendra a la vida de la gracia
  • Nos cuida y protege
  • Intercede por nosotros
  • Nos señala el camino hacia su Hijo

Todo eso lo hace como Madre, no como “mediadora” en el sentido estricto que solo corresponde a Cristo.

Los Santos Padres la llamaron así: como Eva cooperó en la caída, María cooperó en la redención con su obediencia. Pero siempre en dependencia total de Cristo.


Cómo actúa la gracia de Dios

Cuando Dios nos da su gracia, cuando nos santifica, lo hace directamente. No necesita intermediarios creados.

Santo Tomás de Aquino decía que solo Dios puede “penetrar en el alma” (illabi). Solo Él puede tocar lo más íntimo de nuestro ser.

Para prepararnos, disponernos, ayudarnos.

Es como preparar tu casa para una visita importante: limpias, ordenas, decoras. Pero el invitado entra por su propio pie.

Así con la gracia: María nos ayuda a preparar la casa del corazón, pero es Dios quien entra y nos llena.


💙 La piedad popular: un tesoro que defender

El documento defiende con fuerza la piedad popular mariana. Esa devoción profunda que el pueblo fiel tiene hacia la Virgen.

Cuando tú:

  • Vas a un santuario mariano
  • Rezas el rosario en familia
  • Le pides a la Virgen con confianza
  • La miras en sus diversas advocaciones

Estás viviendo algo profundamente teológico, aunque no uses palabras complicadas.

Los sencillos, los pobres, los que sufren, encuentran en María la ternura de Dios. Ven reflejado el Evangelio completo.

Como dice la Conferencia de Aparecida: en las peregrinaciones marianas, “el amor se detiene, contempla el misterio, goza en silencio”.

✅ Piedad popular auténtica – Tesoro de la Iglesia, expresión genuina de fe

❌ Propuestas teológicas sin fundamento – Grupos que inventan títulos o buscan nuevos dogmas sin base sólida

La primera es un tesoro. Las segundas pueden desequilibrar la fe.


¿Qué hacemos entonces? – Guía práctica

Sigue amando a María como siempre

✅ Reza el rosario
✅ Acude a ella con confianza
✅ Llévenle tus penas y alegrías
✅ Confía en su intercesión maternal

Pero hazlo sabiendo que todo en ella te lleva a Cristo

❌ No te dejes confundir por títulos rimbombantes sin fundamento
❌ No necesitamos inventar cosas nuevas para honrar a María

Ella ya es:

  • La Llena de Gracia
  • La Madre de Dios
  • La Reina del Cielo
  • La Madre de la Iglesia
  • Nuestra Madre

¿Qué más podríamos añadir?


Una imagen para recordar

En casi todas las representaciones de la Virgen con el Niño, María no nos mira a nosotros. Mira a su Hijo, o nos lo señala, o lo sostiene para que lo veamos mejor. Ella es la Odi-gitria.

Esa es María: una Madre que no busca protagonismo. Una Madre que quiere que conozcamos, amemos y sigamos a su Hijo.

Su gloria está en ser transparencia de Cristo.


🔑 Ideas clave para recordar

  1. Cristo es el único Redentor y Mediador – Esta verdad no se negocia
  2. María coopera de manera única como Madre – No como co-redentora o distribuidora de gracia
  3. Su maternidad espiritual es real – Nos cuida, intercede, nos lleva hacia Cristo
  4. La piedad popular mariana es un tesoro – La Iglesia la defiende y valora
  5. Todo en María nos lleva a Cristo – Ese es el criterio de toda auténtica devoción mariana. La devoción auténtica a María siempre es cristocéntrica. El honor rendido a la Madre tiene como fin que el Hijo sea conocido, amado y glorificado.

Para profundizar: leer el documento completo “Mater Populi Fidelis”. completo

Una última nota personal

Puedes consultar el documento oficial en la página del Vaticano para un estudio más profundo de estas cuestiones. Y permíteme un apunte personal. Hace años publiqué en la prestigiosa editorial la BAC, en la Colección “Sapientia Fidei -Serie de Manuales de Teología”, mi libro titulado “Mariología”.

Con fecha del 2024 se ha publicado una nueva edición, a la cual le he añadido dos últimos capítulos: Capítulo XIV: “La Mariología eclesiológica” y el capítulo XV: “La Pneumatología mariológica”. Llama demasiado la atención el olvido del Espíritu Santo en quienes desean ensalzar en demasía a María. Incluso el documento del Dicasterio podría haber resaltado mucho más la dimensión pneumatológica, para que como decía un gran teólogo de nuestro tiempo, Yves Congar, superemos el cristomonismo de la tradición latina.


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