Llama la atención en el Evangelio hoy proclamado -en la Eucaristía del día- que no se nos relate ninguna aparición. ¡Solamente la experiencia del sepulcro vacío! Y la llegada sucesiva a él de una mujer y dos discípulos.
Esta canción fue creada por Carroll Roberson. Es un country gospel song. En ella contemplamos a Jesús desde la perspectiva de sus manos. Y desde Jesús, contemplamos a Dios mismo, el Creador, el Modelador de tanta belleza en el cosmos y en nuesrtro planeta..
Qué bello y emocionante es escuchar la canción, interiorizar su mensaje, y sentirla en el contexto de la creación y de la vida de Jesús.La interpretación visual que de ella hace Miguel Ángel, el realizador de mis videos, completa el significado, belleza y emoción que esta canción transmite. ¡Qué impresionante canción para estos días de Semana Santa!
Hace muchos años, el gran teólogo católico Hans Urs Von Balthasar escribió un famosísimo libro titulado “Mysterium paschale: la teología de los tres días”. Viernes santo, Sábado santo y Domingo de Resurrección.
La entrada de Jesús en Jerusalén merece una reflexión especial. No entró Jesús como un Mesías político: se dirigió «directamente hacia el templo», dice el evangelista Marcos (Mc 11,11), cuya versión de la Pasión de Jesús hoy escucharemos.
A veces no valoramos suficientemente el hecho de que José fue “el padre de Jesús”. En cambio la madre de Jesús, María, no tuvo el menor reparo en decirle a su Hijo Jesús, tras perderse en el templo: “tu Padre y yo te buscábamos” (Lc 2,48).
“El amor fiel es la fuerza más poderosa del universo” (Peter Handke). El amor es capaz de mover montañas y superar obstáculos aparentemente insuperables. El amor es una fuerza que nos impulsa a ser mejores personas, a mostrarnos vulnerables y entregar nuestro corazón. A través del amor “conecta” Dios con nosotros y “se alía” con nosotros: ¡también Él espera nuestra respuesta firme! Las lecturas de este domingo quinto de Cuaresma nos lo recuerdan.
Nuestra relación con Dios está marcada a veces por la desconfianza, hasta el punto de decirle: no te pediré nada, no te suplicaré más. En el fondo: ya no se cree en que Dios es Amor y uno se siente decepcionado. De esto nos hablan las lecturas de este domingo cuarto de Cuaresma, que por cierto se denomina tradicionalmente “Laetare” (Alegraos).
¿Por qué son cada vez menos las personas que creen en Dios? Porque unos exigen signos, otros, sabiduría, otros éxito y dinero… Sin embargo, ¿cómo van a creer en un condenado a muerte de cruz por el imperio romano hace ya más de 20 siglos?
Este segundo domingo de Cuaresma nos invita a una especie de exageración que se puede denominar. ¡enormidad! Lo enorme supera la norma. No basta obedecer. Es necesario ir más allá. Quienes somos discípulos de Jesús e hijos de Dios Padre tenemos que estar dispuestos a pasar por la enormidad de la fe y del amor.