Quien espera, no se apoca, se crece, tiene la moral alta; se le vuelve luminosa la mirada; presta atención a todo lo que acontece, hace viable el futuro, está centrado. Es una persona que escucha y atisba o vislumbra. Decía acertadamente un refrán iraní: “mirando largo tiempo en la oscuridad, siempre se acaba por ver algo”. Hay motivos, y muy fuertes, para salir de nuestros miedos.
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