Con el permiso de san Juan de la Cruz y vuestro voy a leer y meditar algunas estrofas del Cántico espiritual al revés, cambiando sus protagonistas. Dejemos que quien hable no sea el alma que busca a Dios, sino Dios mismo buscándonos a cada uno de nosotros, a nuestros grupos y comunidades, a nuestras congregaciones.
Después de todo si el Unigénito de Dios se encarnó en Jesús, quizá en sus labios este Cántico tenga un super-significado. Si, como propone la admirada teóloga Sally McFague, uno de los modelos para hablar de Dios en una era ecológica y nuclear es la imagen de Dios como «amante», nada tiene de extraño que Él pueda ser el gran protagonista de este precioso cántico. Sigue leyendo
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San Cirilo de Jerusalén en una admirable catequesis decía que el Bautismo simboliza la pasión de Cristo (Catequesis 20, [Mistagógica 2], 4-6: PG 33,1079-1082). ¿No deberíamos hoy revalorizar más el simbolismo de este magnífico sacramento? ¿No tendríamos que recuperar en nuestra experiencia de adultos esa conciencia? Escuchemos sus palabras. 
La resurrección ha cambiado el escenario del mundo
Es impresionante lo que nos propone la Homilía antigua sobre el grande y santo Sábado (PG 43, 439. 451. 462-463), que hoy -sábado santo- meditamos en el Oficio de Lecturas. Merece una especial atención y nuestra posterior contemplación.
Se nos ha ido Nicolás. Ha desaparecido, silencioso, sin molestar a nadie, sin señal de alarma. Sólo una nota… pidiéndonos que por él celebrásemos una Eucaristía. Fuimos su comunidad durante muchos años.