DIOS ES AMOR – SANTÍSIMA TRINIDAD


Tres nombres. Un mismo amor. Pablo lo resume en una frase que usamos en cada Misa: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros.” El Abbá es Amor primordial. Jesús es la Gracia, el regalo de Dios. El Espíritu es la Comunión viva. Tres nombres. Un solo Dios. Enamorado.


“Tanto amó Dios al mundo…” El envío de Jesús a la tierra tiene un solo motivo: el amor loco de Dios por nosotros. Tan grande fue ese amor que el Abbá engendró a su Hijo en el tiempo — para que viniera a nosotros, para agraciarnos con su presencia, su fraternidad, su amistad. Esta es la primera y más grande revelación de Dios: ¡que Dios es Amor! No juez distante. No poder frío. Amor excéntrico que entrega lo más esencial de sí mismo.El Dios del Antiguo Testamento no es un juez frío

Se dice a veces que el Dios del Antiguo Testamento es lejano y justiciero. Mentira. Moisés pregunta al pueblo: “¿En qué nación ha habido un Dios tan cercano?” El Éxodo revela a un Dios que libera de la esclavitud porque no quiere hijos sin libertad. Sus mandatos no son cadenas — son caminos de vida. Siempre fue el mismo Dios: compasivo, apasionado, que camina con los suyos.

Ser cristiano es ser imagen de Dios. Y si Dios es Trinidad — comunidad de amor — entonces ser imagen de Dios significa salir de uno mismo. Abrirse a la comunión. Salir del aislamiento. Entrar en el misterio de la entrega. La Trinidad no es un dogma para memorizar — es un modelo de vida que nos llama a amar como Dios ama: sin excluir a nadie.

La Trinidad no hace guerras. Un Dios que es Amor, Gracia y Comunión no puede ser fuente de ninguna guerra de religión. La Trinidad es inclusiva y dialogante. Es hospitalidad total. Acoge a todos y excluye a nadie. La conciencia trinitaria nos lleva a crear la comunión que a todos abraza. No hay fronteras en el amor de Dios.

Hoy celebramos el misterio más hermoso del cristianismo: un Dios que no está solo, que nos ama desde antes de los tiempos, que camina con nosotros, que nos libera, que nos llama a su propia vida de comunión. ¡Alegraos! ¡Animaos! Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo — al Dios que es, que era y que viene.

Impactos: 12

Esta entrada fue publicada en General. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *