“Magnifica Humanitas” y la perspectiva de Gilbert Simondon

Hay un filósofo francés del siglo XX, Gilbert Simondon (1924–1989), que casi nadie conoce. Y hay una encíclica que acaba de publicar el Papa León XIV, que todo el mundo está leyendo. Si los ponemos a dialogar, algo importante ocurre: se iluminan el uno al otro.

La encíclica Magnifica Humanitas abre con una imagen bíblica: la humanidad está ante una encrucijada: levantar una nueva Torre de Babel o construir una ciudad donde todos quepamos. El Papa advierte que la inteligencia artificial no es moralmente neutra. Debemos “desarmarla”.

Simondon nos diría hoy: cuando ignoramos cómo funciona algo, lo convertimos en magia. Y la magia, ya sea aterradora o fascinante, siempre nos esclaviza. Cuando alguien le preguntaba por el “ser” de una cosa, él respondía que la pregunta adecuada era: ¿cómo llega a ser? Le interesaba más que el “ser” el proceso de “individuación”, más que la sustancia, el proceso. Gilbert se preguntó por la existencia de los objetos técnicos (1958). Él sabía que también la máquina tiene su propia génesis, su propio perfeccionamiento interno. Simondon pensó el mundo como “procesos en tensión” y no como objetos físicos.

Simondon empezaría por desarmar el nombre de “Inteligencia artificial”. No es verdad que la facultad —la inteligencia— se haya reproducido en un metalóide, el silicio. El problema no es la inteligencia artificial. Es la ignorancia con que la recibimos. Simondon, no era creyente, pero afirmaba que todo individuo es siempre más que lo que ha llegado a ser hasta ahora: es un potencial vivo. Por eso, hay algo en cada persona que ningún algoritmo puede reducir a número. El papa y Simondon nos dice que “hay algo en nosotros que la máquina no puede terminar de leer. Simondon nos diría que “una IA que nos ahorra el esfuerzo de pensar no es una herramienta de crecimiento, sino de empobrecimiento. Nos empobrece, aunque no nos engañe. Lo que somos es -según el Papa y Simondon- mucho más de lo que cualquier sistema pueda contener.

Pues a partir de aquí y con estos breves presupuestos, ofrezco un diálogo entre la encíclica del papa León XIV y el pensamiento de Simondon, generado por NotebookLM



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