¡PEDRO… “BIENAVENTURADO” Y “SATANÁS”! Domingo 22, ciclo A


El domingo pasado Pedro lo bordó, cuando le respondió a Jesús: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”. Jesús lo llamó “bienaventurado”. Le dio las llaves. Le cambió el nombre.

Y hoy, una semana después, el mismo Pedro recibe el reproche más duro de todo el evangelio: ¡Quítate de mi vista, Satanás!

¡Qué caída tan rápida! ¿Qué ha pasado?

Ha pasado que Jesús empieza a hablar claro. Que tiene que ir a Jerusalén. Que va a sufrir. Que lo van a matar.

Y Pedro, que le quiere, que no puede soportar eso, lo lleva aparte y le dice: “¡De ninguna manera, Señor, eso no puede pasarte!

Pedro no es malo. Pedro le quiere. Pero en ese momento está pensando como piensan los hombres, no como piensa Dios.

¡Y yo me reconozco ahí!

Cuántas veces le he dicho yo a Dios, de una manera u otra: esto no, Señor. Este camino no. Que haya otra forma.

Cuando la vida duele. Cuando lo que se me pide implica perder algo. Cuando el camino que se abre no es el que yo habría elegido.

Y Jesús no negocia. Dice: el que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.

Negarse a uno mismo. Eso no significa odiarse. No significa no importar. Significa no dejar que el yo, el ego con sus miedos y sus cálculos y sus planes, sea siempre el centro de todo.

Y luego esa paradoja que Jesús repite y que nunca termina de caber del todo:

El que quiera salvar su vida, la perderá. El que pierda su vida por mí, la encontrará”.

Creo que hay una forma de vivir agarrado. Controlando. Protegiéndose. Calculando cada paso para no perder nada. Y esa forma de vivir, paradójicamente, te va vaciando por dentro.

Y hay otra forma. Más expuesta. Más vulnerable. Más generosa. Que suelta. Que confía. Que da sin asegurarse primero la devolución.

Y esa forma, aunque duela más, tiene algo que la otra no tiene. Tiene vida de verdad.


Hoy me hago la pregunta que me incomoda:

¿De qué me estoy agarrando demasiado?

¿Qué es lo que no le dejo a Dios porque me da miedo perderlo?

Quizás ahí está exactamente lo que él me está pidiendo que suelte.

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