“UN NUEVO COMIENZO: EL DESPERTAR DE UNA NUEVA REVERENCIA ANTE LA VIDA” (en la semana del “Laudato Si”).

Quince años antes de la encíclica “Laudato Sii” apareció un documento de las Naciones Unidas que se titulaba “La carta de la Tierra”. Las Naciones Unidas encomendaron a un grupo de personas expertas y a diversas organizaciones que la redactasen el año 1997. Tres años después, el 2000 “La Carta de la Tierra” fue lanzada a todo el mundo, traducida en 30 lenguas. Enseguida adquirió gran gran difusión y reconocimiento en todos los países. La carta describe los desafíos urgentes que debe enfrentar nuestro planeta, formula propuestas para el cambio y fija objetivos compartidos para llevarlos a cabo. La Carta tiene carga profética, porque el Espíritu del Resucitado llena la tierra y encuentra cómplices donde uno menos se esperaría. El Papa Francisco, en su Encíclica (LS, 207) conecta con ella y constata que “todavía no hemos desarrollado una conciencia universal que lo haga posible”. Y añade -¡con humildad!- : “¡Me atrevo a proponer de nuevo aquel precioso desafío: … una llamado a buscar un nuevo comienzo… el despertar de una nueva reverencia ante la vida” .

El paradigma tecno-económico

 Se ha impuesto en la humanidad -dice el papa Francisco- el paradigma tecno-económico.

  • Su objetivo es producir en serie y favorecer un consumismo compulsivo, obsesivo y voraz:
  • La gente intenta llenar su propio vacío con objetos para comprar y consumir (LS, 202-204).
  • El efecto de este paradigma es devastador. está desequilibrando el equilibrio ecológico de nuestro planeta, malgastando sus recursos, contaminando su aire y sus aguas, destruyendo sus biodiversidad..
  • Este paradigma debe desaparecer. Hemos de liberarnos de él, optar por el bien y regenerarnos.
  • Necesitamos una nueva educación: sacar a flote lo que está ya sembrado en nosotros, porque no hay sistema que anule por completo nuestra apertura al bien, a la verdad y a la belleza.
La Carta de la Tierra (María Pilar Ulecia Martínez)

A la Carta de la Tierra ha seguido quinces años después la encíclica Laudato Si. En ella nos ofrece el Papa Francisco recupera el papa Francisco la Teología de la Creación: una perspectiva ofuscada por la Teología de la Redención y del pecado. El Espíritu nos mueve pedagógicamente y desde diversos niveles. Y … después llegarán los “Objetivos del Milenio”.

El Espíritu, el gran cuidador de la tierra

Muchas personas se preguntan con escepticismo si existirá algún remedio ante el deterioro al que está llegando nuestro planeta. No pocos predicen un futuro amenazante para las próximas generaciones: la superproblación (más de 11 mil millones de habitantes en el 2100) y la escasez de recursos. ¿Estaremos a tiempo de evitarlo? ¿Seremos capaces de conseguirlo?

El Creador, Dios Padre-Madre, tanto amó a nuestro planeta, nuestro cosmos, que nos envió a su Hijo Amado y derramó sobre nosotros su Espíritu. El Espíritu enviado en misión nos invita a colaborar con Él en el cuidado de la tierra. Ella ha de ser siempre “casa común” y escenario de la más extraordinaria biodiversidad. Esa es la fe que el salmista proclamó tan bellamente:

“El Espíritu Santo de Dios cuida de la tierra, la riega y la enriqueces sin medida”.

Salmo 65, 9

¡Cómplices del Espíritu!

¡Así se expresa la fe en la ecología del Espíritu! El Espíritu cuida de la tierra y la enriquece sin medida. Pero el Espíritu de Dios nunca actúa solo. No quiere una humanidad paralizada ni consumista, sino activa y responsable. Allí donde está el Espíritu se derraman sus carismas, como chispas de un gran Fuego. Donde encuentra disponibilidad el Espíritu hace surgir en la humanidad personas carismáticas a través de las cuales Él cuida la tierra y la enriquece sin medida. ¡Son los cómplices del Espíritu! Esto le lleva al Papa Francisco a proclamar:

“No todo está perdido, porque los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, también pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y regenerarse, más allá de todos los condicionamientos mentales y sociales que les impongan. Son capaces de mirarse a sí mismos con honestidad, de sacar a la luz su propio hastío y de iniciar caminos nuevos hacia la verdadera libertad. No hay sistemas que anulen por completo la apertura al bien, a la verdad y a la belleza, ni la capacidad de reacción que Dios sigue alentando desde lo profundo de los corazones humanos. A cada persona de este mundo le pido que no olvide esa dignidad suya que nadie tiene derecho a quitarle”.

Papa Francisco, Laudato Si, n. 205.

Surgen movimientos de personas que luchan contra aquellas empresas y aquellos productos que contaminan. Y lo hacen apostando por otro estilo de vida. Son conscientes de que comprar no es solo un acto económico, sino ante todo, un acto moral. Esos movimientos ciudadanos son capaces de bloquear las ganancias de tales empresas y presionarlas para que produzcan de otra manera.

“Cuando alguien no aprende a detenerse para percibir y valorar lo bello, no es extraño que todo se convierta para él en objeto de uso y abuso sin escrúpulos” . 

Papa Francisco, Laudato Si, 215

Se necesitan, por lo tanto, cambios profundos para acabar con el paradigma consumista –que nos transmiten los medios de comunicación y los eficaces engranajes del mercado. Nos espera el nuevo paradigma: el de la reverencia ante la vida… Estamos ante un “nuevo comienzo”.

Plegaria

Santa Ruah, Tú tienes la misión trinitaria de llevarlo todo a cabo, de ir creando conclusiones, de rematar obras, de hacer emerger la bondad, la belleza, la verdad. Tú cuidas de la tierra, la riegas y la enriqueces sin medida … pero cuentas con nosotros. Tú eres la Santa Ruah que santifica, que nos vuelve seres transparentes, luminosos, poco a poco habitantes de un nuevo mundo que no somos capases de entender. Mantennos alejados del paradigma tecno-económico y transfórmanos en cuidadores de la tierra y cómplices de un nuevo comienzo, Espíritu Creador e Innovador.

Para contemplar:
RUAH, RUAH, ALIENTO DE DIOS EN NOSOTRAS, RUAH
Ain Karem



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