ÁFRICA Y SUS MÁRTIRES: LA ÚLTIMA MISIÓN

No quiero que pase este día -3 de junio de 2020- Memoria de san Carlos Luanga y sus compañeros mártires sin traer aquí el texto de la homilía profética e interpelante pronunciada por san Pablo VI en la canonización de los mártires de Uganda. África es y ha sido un gran “escenario”de Misión para las Iglesias (¡no solo católica, sino también de otras confesiones). Extraordinarios misioneros y misioneras han sido cómplices del Espíritu en este Continente. Allí han realizado su misión. Más todavía: no pocos de ellos allí entregaron su vida… en la “última Misión”, el Martirio. Meditemos sobre la preciosísima homilía de san Pablo VI y tengamos después la posibilidad de abrir mi reflexión sobre “La última Misión”: El martirio en su contexto pneumatológico y apocalíptico”.

La gloria de los Mártires, signo de Regeneración

Estos mártires africanos vienen a añadir a este catálogo de vencedores, que es el martirologio, una página trágica y magnífica, verdaderamente digna de sumarse a aquellas maravillosas de la antigua África, que nosotros, modernos hombres de poca fe, creíamos que no podrían tener jamás adecuada continuación.

  • ¿Quién podría suponer, por ejemplo, que a las emocionantísimas historias de los mártires
    • escilitanos,
    • de los cartagineses,
    • de los mártires de la «blanca multitud» de Útica, de quienes san Agustín y Prudencio nos han dejado el recuerdo,
    • de los mártires de Egipto, cuyo elogio trazó san Juan Crisóstomo,
    • de los mártires de la persecución de los vándalos,
    • hubieran venido a añadirse nuevos episodios no menos heroicos, no menos espléndidos, en nuestros días? 
  • ¿Quién podía prever que, a las grandes figuras históricas de los santos mártires y confesores africanos, como
    • Cipriano,
    • Felicidad y Perpetua,
    • y al gran Agustín,
    • habríamos de asociar un día los nombres queridos de Carlos Luanga y de Matías Mulumba Kalemba, con sus veinte compañeros?
  • Y no queremos olvidar tampoco a
    • aquellos otros que, perteneciendo a la confesión anglicana, afrontaron la muerte por el nombre de Cristo.
  • Estos mártires africanos abren una nueva época,
    • Quiera Dios que no sea de persecuciones y de luchas religiosas, sino de regeneración cristiana y civil. 
    • El África, bañada por la sangre de estos mártires, los primeros de la nueva era —y Dios quiera que sean los últimos, pues tan precioso y tan grande fue su holocausto—, resurge libre y dueña de sí misma. 
    • La tragedia que los devoró fue tan inaudita y expresiva que ofrece elementos representativos suficientes para:
      • la formación moral de un pueblo nuevo,
      • la fundación de una nueva tradición espiritual,
      • simbolizar y promover el paso desde una civilización primitiva
        • —no desprovista de magníficos valores humanos, pero contaminada y enferma, como esclava de sí misma—
        • hacia una civilización abierta a las expresiones superiores del espíritu y a las formas superiores de la vida social.

“La última Misión”: El martirio en su contexto pneumatológico y Apocalíptico

Este impresionante texto de mi admirado papa san Pablo VI, aquel papa tan sabio y humilde, tan sensible a nuestro tiempo, aquel santo que fue capaz de llevar a plenitud el sueño de san Juan XXIII de un Concilio Vaticano II, me estimula a ofrecer -a quien desee reflexionar más a fondo sobre el tema del martirio- el texto de la Ponencia que tuve en unas jornadas Martiriales hace dos años y medio: "La última Misión": El martirio en su contexto pneumatológico y apocalíptico".

Esta entrada fue publicada en Textos que impresionan. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.