AUTOPOIESIS – ¿Se puede regenerar la vida consagrada?

Aunque no entiendo casi nada de biología, la verdad es que siento una especial fascinación por alguna de las categorías que la ciencia biológica utiliza: una de ellas es la “autopoiesis”.  

Es un término que me evoca la capacidad que tienen los sistemas de re-generarse, de re-nacer. Debo también confesar que ese mi fascinación por ciertos términos biológico va más allá de la mera biología; es interesado; responde a la búsqueda de soluciones a situaciones de mutilación, acabamiento y muerte que se están dando en los organismos o sistemas religiosos, dentro de la Iglesia, y más en concreto en los organismos de la vida consagrada.

Los mejores laboratorios del mundo, como el laboratorio del español Juan Carlos Izpisúa o el Instituto Salk de California, están estudiando cómo reprogramar células madre para reconstruir órganos y cómo usar las de cerdos, por ejemplo, para producirlos. Se han detenido a observar, asimismo, cómo actúa la naturaleza en otros animales, como las salamandras que recuperan una extremidad, aunque se la mutilen una y cien veces. O los peces cebra, a los que les cortas el 20% de su corazón y lo vuelven a regenerar una y otra vez sin problemas. 

Izpisúa y su equipo se han preguntado: ¿qué permite a los peces cebra regenerar el corazón?  Para ello han estudiado el mecanismo molecular que lo permite. Y se han dicho: ¿por qué no experimentarlo con ratones? Se dieron cuenta de que la regeneración del corazón de los mamíferos tiene una expresión muy distinta. Por eso cambiaron los factores responsables de la regeneración del corazón en el ratón, pero a imagen y semejanza de cómo lo hace el pez. Su conclusión fue:

“El resultado ha sido espectacular: el corazón del ratón se ha regenerado también”.

No nos preocupemos demasiado por lo que entre nosotros enferma o muere. ¿Existe también en la vida de la Iglesia la “autopoiésis”? Hay entre nosotros mecanismo de regeneración. La regeneración no nos vendrá por las agendas llenas, por la multiplicación de encuentros “on line”, comunicaciones whatsapp que se multiplican y no crean auténticas relaciones, ni por programaciones y encuentros llenos de fantasía mediática… En todo esto no hay “autopoiesis”, no hay conversión sino diversión que al final cansa. Estamos en la sociedad del cansancio. No en la sociedad de la “autopoiesis”. 

Lo único que cabe decir es que la “autopoiesis” ha sido puesta también en nosotros por el Creador, por el Espíritu. Es posible. Pero ¿quién la encontrará?

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Una respuesta en “AUTOPOIESIS – ¿Se puede regenerar la vida consagrada?

  1. Carmen Péres Yruela dijo:

    Muy bueno hacerse preguntas y atreverse a darse respuestas válidas. Gracias.

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