¡PASIÓN POR EL TODO! ESPIRITUALIDAD ECOLÓGICA (Semana del Laudato Si)

Los seres humanos sin espiritualidad somos como un teléfono móvil sin conexión y sin batería, o como un ordenador desconectado de la línea de internet. Todo cambia cuando hay conexión. Es entonces cuando se nos abre un mundo impresionante, inimaginable: allí está la ciencia, la respuesta a millones de preguntas, allí encontramos el arte, la artesanía, las voces de la humanidad, la explicación de muchos fenómenos de la naturaleza, la conversación instantánea y el encuentro con quien está lejos. No importa donde nos encontremos: en qué país, a qué hora, en qué situación. De ahí que nuestra pregunta más frecuente, cuando llegamos a un lugar, sea ésta: ¿Hay conexión? Los seres humanos conectamos con la espiritualidad cuando conectamos con ese Divino-Wifi que llena la faz de la Tierra: ¡el Espíritu de Dios Abbá-Creador y el Espíritu de Jesús Resucitado! Espiritualidad es nuestra conexión con el Espíritu Santo y todo ese mundo que se asoma de una u otra forma a todo lo visible y tangible. A esta conexión nos invita la encíclica “Laudato Sí”. Desde la “ecología integral” se pasa a la “espiritualidad integral y holística”, que es la espiritualidad ecológica.

La espiritualidad ecológica: líneas de espiritualidad

La espiritualidad cristiana se ilumina en nosotros apenas conectamos con el Espíritu de Dios-Abbá Creador y de Jesús-el Señor resucitado. A través de esa conexión descubrimos un inmenso mundo en el que estamos insertos, donde nos ha colocado el Creador de todo “lo visible y lo invisible.

  • No existe solo aquello que vemos y palpamos y que es accesible a nuestros sentidos: la creación visible.
  • Existe también la otra creación: la invisible; aquella que nos es accesible desde nuestro espíritu. Al materialismo puro y duro hablar de realidades invisibles le parece una superstición sin fundamento.
  • A quien conecta con el Espíritu se le “enciende” la casa: descubre el verdadero rostro de las cosas, de la materia.
  • Espiritualidad es “pasión por el Todo”: el espectáculo de la conexión de lo visible y lo invisible y la energía que de esa conexión se desprende.
  • La encíclica “Laudato Sí” nos invita a esta super-conexión con el Todo que denomina espiritualidad cristiana “ecológica”.
  • Hay todo un mundo por descubrir y experimentar. Jesús nos invitó a entrar en él: ¡Cuando venga el Espíritu… que os enviaré en nombre del Padre Él os lo hará ver todo! . Sin embargo…

“Los desiertos exteriores se multiplican en el mundo, porque se han extendido los desiertos interiores”

Papa Benedicto XVI al iniciar su Pontificado

La espiritualidad ecológica nos hace abandonar el desierto interior: es convivencia y comunión; conecta nuestro cuerpo a la naturaleza. nos invita a la convivencia y a la comunión; nos hace descubrir la Casa común en la que todos habitamos. La espiritualidad ecológica hace que no nos burlemos de las preocupaciones por el medio ambiente , sino que las tomemos muy en serio; nos lleva a cambiar nuestros hábitos de vida, nos hace redescubrir nuestra vocación de “cuidadores” y “protectores” de la obra del Creador.

Rasgos y actitudes de la espiritualidad ecológica

Quien conecta con el Espíritu de la Creación enseguida se da cuenta de que no está solo, sino que forma parte de una inmensa vida; percibe que no está desconectado de las demás criaturas; que formamos un magnífico Todo. Somos partícipes de una preciosa comunión universal. ¡Todo está entrelazado!

Esta conciencia suscita en nosotros varias actitudes:

  • Gratitud: la Eucaristía es la permanente acción de gracias por el Todo en el que estamos insertos. Los Salmos son acción de gracias. No hay persona más desgraciada que aquella que nunca tiene motivos para decir ¡Gracias! La gratitud nos lleva hasta “amar y aceptar el viento, el sol o las nubes, aunque no se sometan a nuestro control” (LS, 228)
  • Gratuidad:quien experimenta la Gracia se se vuelve gratuito, se entrega, se ofrece al Dios creador para resolver los dramas del mundo “como un sacrificio vivo, santo y agradable” (Rom 12,1) (LS, 220). Entregarse significa desarrollar la propia creatividad y encender el propio entusiasmo para “dar” a los demás, al mundo, a la creación lo mejor de nosotros mismos (LS, 211). Nadie hay tan rico que no necesite de los demás. Nadie hay tan pobre que no pueda dar algo peculiar a los demás
  • Sin narcisismo: el narcisista se desconecta del todo: para él o ella solo existe su mundo… todo lo reduce a su propio mundo. Nuestro Maestro en el arte de la pasión por el todo (“el que derramó su sangre por todos”) nos advierte: “Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha….”. La conciencia amorosa nos lleva a perderlo todo para ganarlo todo (LS, 220).
  • Estas actitudes pueden llevarnos a intensas experiencias espirituales, que se experimentan cuando hacemos gestos de amabilidad hacia la naturaleza, y de amor hacia la sociedad, comprometiéndonos con lo que es de todos y defendiéndoosla (LS, 232). Así se expresa la caridad en su dimensión ecológica.

Convicciones de la espiritualidad ecológica

La persona que vive conscientemente y se sienta agraciada por una “nueva conciencia” va adquiriendo progresivamente ciertas convicciones. Y de ellas emerge, después, una conducta coherente y transformadora. Las convicciones a las que llega una persona afectada por la espiritualidad ecológica son las siguientes:

  • Cada criatura refleja algo de Dios y tiene un mensaje que transmitir (LS, 221).
  • Jesús el Cristo asumió en sí este mundo material por su encarnación; y por su Resurrección habita en lo más íntimo de cada ser (LS, 221).
  • Dios-Abbá está sin pausa creando e inscribe en su creación un orden y un dinamismo que -como seres conscientes- no debemos ignorar. Desde el mundo científico el Espíritu de Dios nos habla, nos enseña, nos ofrece claves para entender su obra. Como dice Andrés Torres Queiruga “Dios no es tan religioso como parece”.
  • Estamos convencidos que la conversión a la espiritualidad ecológica no amenaza a nadie. Al contrario, provoca esa sublime fraternidad y sonoridad con todo lo creado que tan luminosamente vivió san Francisco de Asís y a la cual somos cada día más sensibles en nuestra humanidad (LS, 218).
  • Una convicción práctica que se deduce de lo anterior: “Menos es más”: el consumo nos consume. En cambio, la sobriedad nos hace gozar con poco mucho; nos lleva a limitar necesidades que nos atontan, y nos abre a posibilidades que se nos ofrecen (LS, 222). La simplicidad de vida nos lleva a valorar lo pequeño, a agradecer las posibilidades que se nos ofrecen, a vivir sin apegos y evitar la dinámica del dominio (LS, 222).

El descanso celebrativo: la dimensión ecológica de la Liturgia

El Espíritu Santo es el Espíritu no solo de la interior, sino también de la exterioridad: ¡no solo la vida interior, también la vida exterior! El mismo Espiritu del Cenáculo fue el que lanzó a la comunidad primera a las plazas, a las calles, a los caminos del mundo, a los espacios de la naturaleza… y allá también los acompañaba.

  • El Espíritu está presente y actuante en la naturaleza. “Lo esencial es invisible a los ojos” . El Espíritu está “en una hoja, en un camino, en el rocío, en el rostro del pobre… Dios no se encuentra sólo en el interior, también en el exterior… en todas las cosas. El místico siente que todas las cosas son en Dios (LS 234).
  • Los Sacramentos del Espíritu nos invitan a abraza el mundo en un nivel distinto:Nos invitan a abrazar el mundo en un nivel distinto: agua que se derrama, aceite, fuego, colores, mano que bendice Nos indican que la naturaleza es medio para el encuentro con Dios.
  • En la Eucaristía llega el Señor en un pedazo de materia (LS, 236).La Eucaristía une el cielo y la tierra, abraza y penetra todo lo creado. El mundo que salió de las manos de Dios vuelve a Él en feliz y plena adoración. En el Pan eucarístico, «la creación está orientada hacia la divinización, hacia las santas bodas, hacia la unificación con el Creador mismo» (LS 236).
  • El domingo es el día de sanación de las relaciones, el día de la Resurrección e la nueva creación, el día que nunca el descanso, el día que derrama su luz sobre la Semana (LS, 237).

“El cristianismo no rechaza la materia, la corporeidad; al contrario, la valoriza plenamente en el acto litúrgico, en el que el cuerpo humano muestra su naturaleza íntima de templo del Espíritu y llega a unirse al SeñorJesús, hecho también Él cuerpo para la salvación del mundo” (LS, 235).


Plegaria

Padre Creador,
que tanto amaste nuestro planeta
que nos enviaste a tu Hijo Amado,
derrama sobre nosotros tu Espíritu
para que genere en nosotros
aquella espiritualidad ecológica
que nos lance a comprometernos y luchar
para que se evite la destrucción progresiva de la tierra;
ex-pande nuestras mentalidades tan estrechas
y concédenos una nueva conciencia para descubrir
nuestra nueva identidad planetaria,
y para conectar con “lo invisible”, que Tú creaste,
y descubrir su transparencia en todo lo visible.
Amén

Para contemplar:
TUDO ESTÁ INTERLIGADO

Esta entrada fue publicada en Eco-teología. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.