ESTÁIS INVITADOS A UNA BODA: Domingo 28, tiempo ordinario, ciclo A

Un rey celebra la boda de su hijo. Todo listo: el banquete, el vino, la fiesta. Envía a llamar a los invitados.

Y ellos… pasan. Uno se va a su campo, otro a su negocio, otros agarran a los mensajeros y los matan.

Dios no habla de un funeral, ni de un tribunal. Habla de una boda. Porque Jesús no viene a imponer una ley, viene a desposarse con la humanidad. Es el Novio. Y la fe no es una obligación: es un enamoramiento al que se puede decir que no.

¿Quiénes son hoy los que rechazan la invitación?

Los que están demasiado ocupados para Dios: el trabajo, el móvil, el éxito, la agenda. No odian a Jesús, simplemente no tienen tiempo.

Ese “ya iré” que nunca llega. Esa indiferencia que mata al mensajero sin darse cuenta: al que invita, lo ridiculizan; a la Iglesia que convoca, la ignoran.

No basta con colarse en la fiesta. Hay que cambiarse por dentro. Puedes estar dentro del templo y sin vestido: sin conversión, sin caridad, disfrazado de creyente.

La boda ya empezó. La pregunta no es si estás dentro. Es si vas vestido para ella.

Impactos: 31

Esta entrada fue publicada en General. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *