LÍDERES PARA LA HUMANO-DIVERSIDAD COMUNITARIA

La creación de Dios respira originalidad. Dios crea la diferencia. No hay una galaxia igual a otra, ni un fósil igual a otro, ni un copo de nieve igual a otro. Cada elemento es único. 

Eso mismo sucede en la creación humana. Dios crea constantemente la humano-diversidad. Cada uno de nosotros es una versión reciente de su creatividad. No somos la copia de nadie: ¡así lo dice nuestro código genético, nuestro ADN!

¡He aquí que todo lo hago nuevo!

Isaías 43, 19; Apocalíptica 21, 5

No hay dos personas iguales, dos comunidades iguales, dos provincias iguales, dos congregaciones iguales, dos familias iguales, dos hermanos iguales… Cada persona, cada comunidad cristiana, cada grupo humano, es una nueva creación de Dios.

Lo mismo sucede con los líderes. Cada uno es diferente: no resultan las fotocopias.

Si quieres ser buen líder, arremángate, busca la singularidad de Dios en tu comunidad. Ésta es tu herramienta.

Las diferencias entre una comunidad y otra son cada vez mayores con el paso del tiempo. No hay dos comunidades iguales, dos parroquias iguales, dos diócesis iguales. Cada comunidad tiene su propia cultura. 

Por lo tanto, un líder debe honrar la diferencia comunitaria y personal. Un líder debe observar constantemente el proceso hacia la diferenciación que se da en su comunidad. Y ésto tiene consecuencias:

  • ¡Nada de comunidades super-programadas!
  • ¡Desterrad la uniformidad!
  • Nuestras comunidades están a veces perfectamente diseñadas para el consumismo religioso, para los horarios inconmovibles, para la oración totalmente pautada.

Un buen líder anima a su comunidad a ser diferente, única, y lleva a la comunidad el latido de Jesús y de su Espíritu, dador de dones indiferentes y hasta… ¡los más insospechados!.

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