“MUNDO, CAMINO, “CORAZÓN”, SERVICIO” – Relectura sintética de la encíclica “FRATELLI TUTTI” (3. CORAZÓN)

Contra un mundo cerrado -descrito cont trazos muy realistas y crudos en la primera parte de la encíclica- el antídoto es una humanidad de corazones abiertos, de manos abiertas, de mentes abiertas. Las personas estrictas, intolerantes, leguleyas, orgullosas de su razón, autosuficientes, ególatras, nunca serán buenos “hermanos” o “hermanas”. La fraternidad, la sonoridad, se construye a través de corazones abiertos, dispuestos a la conexión -incluso a la conexión más difícil, la cual se resolverá con una mente e imaginación abierta. A veces me pongo esta cuestión: ¿cómo preocuparme de la amistad social, de la ética mundial, si no logro ser amigo de las personas con las que convivo y apenas soy capaz de vivir con ellas una ética de mínimos? Estoy convencido de que la micro-ética y la macro-ética se influyen mutuamente. La pasión por lo macro- influye en lo micro- y viceversa. Esta tercera parte de la Encíclica -en la que resumo conjuntamente los capítulos 4 y 6- nos estimulará de seguro a ensanchar y abrir nuestro corazón.

III. Corazón abierto al mundo entero: Ética,  Diálogo y Amistad social (caps. 4 y 6)

Para que haya fraternidad-sororidad mundial es necesario tener corazón y un corazón abierto al mundo entero. Que un corazón humano desee ser hermano de todos sin excepción no es nada fácil, no es un sentimiento espontáneo en cualquier ser humano.

Hno. Charles de Foucauld

El papa Francisco propone al fin de su encíclica el ejemplo del beato Carlos de Foucauld. Él -dentro del contexto de su convivencia con los últimos, abandonados en lo profundo del desierto africano- expresaba sus deseos de sentir a cualquier ser humano como un hermano[1], y pedía a un amigo:

«Ruegue a Dios para que yo sea realmente el hermano de todos»[2]

Beato Carlos de Foucauld

Quería ser, en definitiva, «el hermano universal»[3]. Pero sólo identificándose con los últimos llegó a ser hermano de todos.

La pregunta que ahora nos hacemos es: ¿y qué camino seguir para conseguir un corazón abierto al mundo entero? La encíclica nos propone la opción por una ética global-local, el diálogo y la amistad social.

Las situaciones por las que atraviesa la humanidad contemporánea requieren de nosotros actitudes samaritanas,  que nos encaminen hacia una fraternidad y sororidad real. Y en ese contexto emerge la ética de la solidaridad, del diálogo y de la amistad social.

1. La “otra ética”

Solidaridad, que abre el corazón

La  persona solidaria (FT, 116):

  •  piensa y actua en términos de comunidad: da prioridad a la vida de todos, sobre la “buena vida” de algunos; se hace cargo de la fragilidad de los demás (en la familia, en la sociedad, en cada pueblo) y los cuida, dejando de lado los propios afanes, búsquedas y deseos;
  • lucha contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, de tierra y de vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales; genera una historia diferente;
  • mira siempre el rostro del hermano, de la hermana, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la “padece” y busca la promoción del hermano; no sirve a ideas, sirve a personas (FT, 115);
  • Cuida de la casa común que es el planeta (FT, 117).

La generosidad ensancha el corazón

El mundo existe para todos… todos nacimos en esta tierra con la misma dignidad… No deben prevalecer los privilegios de algunos sobre los derechos de los demás (FT, 118). 

  • Así lo reconocieron algunos Padres de la Iglesia: “No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos” (San Juan Crisóstomo). “Cuando damos a los pobres las cosas indispensables no les damos nuestras cosas, sino que les devolvemos lo que es suyo” (Gregorio Magno) (FT,119).  “Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno” (San Juan Pablo II) (FT, 120). 
  • La tradición cristiana  siempre ha hablado de la función social de la propiedad privada. El derecho a la propiedad privada es “un derecho secundario” (FT, 120). Los límites y fronteras de los estados no deben impedir que esto se cumpla a nivel de toda la humanidad (FT, 121).
  • La actividad de los empresarios “es una noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos” – estas capacidades de los empresarios, que son un don de Dios, tendrían que orientarse claramente al desarrollo de las demás personas y a la superación de la miseria, especialmente a través de la creación de fuentes de trabajo diversificadas (FT, 123).

Ética de la hospitalidad y las relaciones transnacionales

¡Sólo una cultura social y política que incorpore la acogida gratuita podrá tener futuro! (FT, 141). Las desigualdades afectan no solo a los individuos, sino también a países enteros; surge de ahí la necesidad de implantar una ética de las relaciones internacionales, verdadero camino hacia la paz (FT, 126.127). 

Es importante pensar no solo como país, sino como familia humana, especialmente en los momentos críticos. Hoy, o nos salvamos todos o no se salva nadie. El empobrecimiento de unos empobrece a todos (FT, 137). Nuestro mundo está todo él interconectado por la globalización … desarrollo integral (FT, 138). Todos podemos dar sin esperar algo a cambio, hacer el bien sin exigirle tanto a esa persona que uno ayuda: “lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis” (Mt 10, 8). (FT, 140).

  • Esta ética permite soñar y pensar en otra humanidad. … un planeta que asegure tierra, techo y trabajo para todos sus habitantes. (FT,127). 
  • Es una ética basada en  relaciones internacionales, de pertenencia y de integración entre quienes habitamos el planeta tierra (FT, 53).
  • Es una ética de hospitalidad en el contexto de la emigraciónLo ideal sería evitar las migraciones – creando en las países de origen condiciones para vivir y crecer con dignidad y encontrando allí condiciones para el propio desarrollo integral. (FT,129). Cuando esto no es posible, hay que respetar el derecho a encontrar un lugar donde sobrevivir como persona (FT, 129). Se hace necesaria una “governance” global  que integre a los emigrantes en los países de acogida y que colabore en el desarrollo de los países de proveniencia con políticas solidarias (FT, 132). Y cuando ésta coincide con una grave crisis humanitaria es necesario facilitar la supervivencia y la ciudadanía (FT, 130[4]). 
  • Los migrantes como una oportunidad de enriquecimiento y desarrollo humano integral de todos (FT, 133). Acoger de corazón a la persona diferente es ofrecerle la posibilidad de un nuevo desarrollo. Favorecer la interculturalidad va en contra de la esclerosis cultural. (FT, 134) La relación entre Occidente y Oriente es una necesidad mutua de intercambio y diálogo de culturas. (FT,136).

Hacia la identidad planetaria

No tenemos que renunciar a nuestras identidades locales, nacionales. Pero las relaciones con los otros nos abren a un enriquecimiento trasnacional e incluso planetario de nuestra identidad. 

  • Una sana apertura nunca atenta contra la identidad. El nacimiento de una nueva síntesis beneficia a todos (FT, 148). La sociedad mundial no es el resultado de la suma de los distintos países, sino la misma comunión que existe entre ellos, es la inclusión mutua que es anterior al surgimiento de todo grupo particular. La belleza y sacrailidad del todo (FT, 149). El hombre es el ser fronterizo que no tiene ninguna frontera (George Simmel) (FT,150).
  • Lo global nos rescata de la mezquindad casera, del narcisismo localista (FT, 146): cuando la casa ya no es hogar, sino que es encierro, calabozo. Lo global es como la causa final que nos atrae hacia la plenitud. Fraternidad universal y amistad social son dos polos inseparables u coesenciales: separarlos lleva a una deformación y a una polarización dañina (FT, 142). No hay que renunciar a lo propio. No hay que encerrarse en lo propio. Aquí está el derecho de propiedad (FT,143).
  • Babel y Pentecostés nos hablan de la pluralidad de lenguas (FT,144). En Babel hay confusión y conflicto, en Pentecostés comunión; como un poliedro donde cada uno es respetado en su valor… el todo es más que la parte, también es más que la mera suma de ellas. (FT, 145).
  • Una adecuada y auténtica apertura al mundo supone la capacidad de abrise al vecino, en una familia de naciones. Amor al vecino. (FT,151). También el espíritu del “vecindario”: acompañar y ayudar al vecino: un “nosotros barrial”. “Vecindad cordial entre los pueblos” (FT, 152).

2. El diálogo y la amistad social

¿Qué es diálogo?:

  • Acercarse, expresarse, escucharse, mirarse, conocerse, tratar de comprenderse, buscar puntos de contacto, todo eso se resume en el verbo “dialogar” (FT, 198).
  • Los héroes del futuro serán los que sepan romper esa lógica enfermiza y decidan sostener con respeto una palabra cargada de verdad, más allá de las conveniencias personales (FT, 202); «en un verdadero espíritu de diálogo se alimenta la capacidad de comprender el sentido de lo que el otro dice y hace, aunque uno no pueda asumirlo como una convicción propia.(FT, 203); el diálogo es interdisciplinar (FT, 204).

Una nueva cultura

  • Una cultura del encuentro: Incluye incluir en el encuentro las periferias: “incluir a las periferias. Quien está en ellas tiene otro punto de vista, ve aspectos de la realidad que no se reconocen desde los centros de poder donde se toman las decisiones más definitorias” (FT, 215).
  • “Integrar a los diferentes es mucho más difícil y lento, aunque es la garantía de una paz real y sólida. Esto no se consigue agrupando sólo a los puros, porque «aun las personas que puedan ser cuestionadas por sus errores, tienen algo que aportar que no debe perderse» (FT, 217).

Recuperar la amabilidad

  • San Pablo mencionaba un fruto del Espíritu Santo con la palabra griega jrestótes (Ga 5,22), que expresa un estado de ánimo que no es áspero, rudo, duro, sino afable, suave, que sostiene y conforta. (FT, 223)
  • La amabilidad es una liberación de la crueldad que a veces penetra las relaciones humanas, de la ansiedad que no nos deja pensar en los demás, de la urgencia distraída que ignora que los otros también tienen derecho a ser felices (FT, 224).

Consecuencias educativas y formativas

La humanidad actual dará grandes pasos hacia un futuro distinto si se instauran los procesos educativos y formativos que nuestro tiempo requiere. 

  • En primer lugar están las familias como transmisoras de los valores del amor y de la fraternidad. 
  • En segundo lugar la escuela con sus educadores y formadores que se ocupan de la dimensión moral, espiritual  y social de la persona. 
  • En tercer lugar, hay que contar con la aportación de quienes se dedican al mundo de la cultura y de los medios de comunicación (FT,114).

La política como ejercicio supremo de caridad

  • Cuando la política está al servicio del pueblo se convierte en un ejercicio supremo de la caridad, la caridad política[5]” (FT, 180). 
  • La caridad se expresa también en las macro-relaciones sociales, económicas y políticas (FT, 181). La caridad necesita la luz de la razón y de la fe (FT, 185). “Si alguien ayuda a un anciano a cruzar un río, y eso es exquisita caridad, el político le construye un puente, y eso también es caridad. Si alguien ayuda a otro con comida, el político le crea una fuente de trabajo, y ejercita un modo altísimo de la caridad que ennoblece su acción política” (FT, 186). 
  • Las preguntas de un buen político: “¿Cuánto amor puse en mi trabajo, en qué hice avanzar al pueblo, qué marca dejé en la vida de la sociedad, qué lazos reales construí, qué fuerzas positivas desaté, cuánta paz social sembré, qué provoqué en el lugar que se me encomendó?” (FT, 197).

Los artistas se nos adelantaron. En nuestros cantos -unos más populares otros “auténticas obras maestras” como el cuarto movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven. Él nos dejó hace ya 250 años; pero su espíritu, su alma sigue emocionándonos, en toda su música; y, en especial con su “Himno a la Alegría” (Ode to Joy), un canto sublime a la Fraternidad de todos los seres humanos, un Padrenuestro extendido. El Papa Francisco nos invita a deducir de esta convicción tan fundamental una nueva ética, que se traduce en caridad política, en hospitalidad, en amabilidad, en la cultura del encuentro.

Para meditar:
MANOS ABIERTAS (Emilia y Alberto)
Cuando la Encíclica era canción

Emilia y Alberto – Manos Abiertas

Para contemplar
UN CORAZÓN SIN PUERTAS
(Fernando Sanromualdo – Ciudad Redonda)
Cuando la Encíclica era canción

Fernando San Romualdo – Ciudad Redonda

Para contemplar, sobre todo,
EN HOMENAJE a un gran regalo de Dios a la humanidad,
¡TODOS HERMANOS!
HIMNO A LA ALEGRÍA
(BEETHOVEN NOVENA SINFONÍA -subtitulos en español)


[1] Cf. B. CARLOS DE FOUCAULD, Meditación sobre el Padrenuestro (23 enero 1897).

[2] ÍD., Carta a Henry de Castries (29 noviembre 1901).

[3] ÍD.Carta a Madame de Bondy (7 enero 1902). Así le llamaba también san Pablo VI, elogiando su compromiso: Carta enc. Populorum progressio (26 marzo 1967), 12: AAS 59 (1967), 263.

[4] “Simplificar la concesión de visados, programas de patrocinio, corredores humanitarios, alojamiento adecuado y decoroso, seguridad personal, servicios básicos, asistencia consular, tener consigo documentos personales de identidad, acceso a la justicia, abrir cuentas bancarias, lo básico para la subsistencia vital, libertad de movimiento, posibilidad de trabajar, protección a los menos de eras con acceso regular a la educación, libertad religiosa, oinsercion social, reagrupaci ón familar, comunidades locales para los procesos integrativos”.

[5] Reconocer a cada ser humano como un hermano o una hermana y buscar una amistad social que integre a todos no son meras utopías. Exigen la decisión y la capacidad para encontrar los caminos eficaces que las hagan realmente posibles. Cualquier empeño en esta línea se convierte en un ejercicio supremo de la caridad.(¿?) (FT, 180).

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