Conozco personas que cada vez se aíslan más. Son cada vez más aquellos a quienes niegan la palabra, de quienes se separan. Viven en círculos muy estrechos. Miran alrededor con cautela para defenderse de cualquier agresión. Les sirven de argumento experiencias pasadas que nunca son olvidadas. Sus intereses y desvelos se centran en su “yo”. Se vuelven así “avaros”. Las decepciones de la vida, les ha llevado a esta decisión: ¡lo primero yo! Si no cuidas de tí mismo, nadie cuidará de tí.
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