
Dirán que somos unos ilusos, que estamos engañados, que la ecología es la última verdad. Sin embargo, nosotros creemos que detrás de esta inmensa vida, de la que formamos parte, y sustentándola, está el Misterio de Dios, de nuestro Dios Trinidad. La pasión ecológica no nos separa de nuestro Dios, sino que nos ofrece la oportunidad de tener la experiencia de Dios más impresionante que pudiéramos imaginar. Sin embargo, la nueva conciencia ecológica nos invita a cambiar nuestra doctrina sobre Dios. A ello nos invita la última parte de la encíclica del papa Francisco “Laudato Sí”. Si la “conversión ecológica” nos invita a un cambio de mentalidad tal, que hemos de des-aprender para después aprender, lo mismo nos sucede con nuestra imagen de Dios. La “conversión ecológica” nos invita a reconstruir nuestra doctrina sobre Dios y re-construirla desde otra perspectiva.
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