“ELLAS FUERON LAS PRIMERAS”: ¡ASOMÓ UN NUEVO PARADIGMA!

Hoy, lunes de Resurrección (13 abril 2020) entramos en el misterio de la Resurrección de Jesús a través del relato del audaz de evangelista Mateo. Según él, el primer anuncio y testimonio de la Resurrección no lo realizó aquel a quien Jesús le confió las llaves, Simón Pedro, sino un coro de mujeres cuidadoras, discípulas de Jesús. Ellas fueron las primeras destinatarias de la experiencia del Resucitado y las primeras que dieron testimonio. Al contrario, el evangelista nos presenta a un grupo de soldados incapaces de dominar el acontecimiento, y autoridades religioso-políticas (Sacerdotes y Senadores), que también incapaces, acudieron a la práctica de la corrupción, como si el dinero lo pudiera todo. ¡Esa sería la versión oficial! ¡Nada extraño que esto que el evangelista Mateo denuncia se haya repetido y se siga repitiendo frecuentemente en nuestra historia! Y uno se pregunta: ¿porqué Dios Padre se hace presente y actúa en este mundo escogiendo a la Mujer primero: a María de Nazaret, a las Mujeres del Sepulcro? ¿Seguimos nosotros, en su Iglesia hoy, la misma lógica?

Mujeres discípulas y jefes de los sacerdotes 

Llama mucho la atención constatar, según el evangelio de Mateo que las primeras destinatarias de la experiencia de la Resurrección de Jesús fueran las mujeres discípulas.

  • Ellas al constatar el sepulcro vacío, se alejan de él asustadas pero al mismo tiempo inundadas de una extraña alegría.
  • Jesús les corta el camino, las saluda. Ellas se le acercan, le abrazan los pies, lo adoran.
  • Jesús les confía una gran misión: comunicar a los hermanos que se desplacen a Galilea, porque allí –donde todo comenzó- lo verán resucitado.

Mientras tanto los soldados de la guardia del sepulcro:

  • van a comunicar la noticia del sepulcro vacío a los jefes de los sacerdotes;
  • éstos junto con los senadores del pueblo deciden ofrecerles una gran cantidad de dinero, para que mientan y denuncien el supuesto robo del cuerpo de Jesús.
  • Deciden tapar la verdad, en lugar de interesarse por el suceso misterioso.
  • Los soldados se dejan corromper y proclaman la mentira.

Dios lo resucitó y se apareció primero a… las mujeres

Uno se pregunta el porqué de la mediación de las mujeres discípulas :

  • ¿porqué Jesús Resucitado se revela primero a ellas, y no a los discípulos masculinos -guardando el orden jerárquico? Al parecer san Pablo es -según la lógica eclesial vigente- más razonable que Mateo, pues escribió: “Se apareció primero a Cefas -Pedro, después a los Doce, después…-” (1 Con 15,5)?
  • ¿Porqué oculta intención quiere Jesús que sean ellas quienes anuncien a los hermanos lo que ha ocurrido y lo que tienen que hacer en consecuencia?
  • Tal vez nuestras hermanas en la Iglesia tengan una especialísima sensibilidad para detectar la presencia de Señor y por eso se espera de ellas el primer testimonio.
  • En la sociedad de Jesús se despreciaba el testimonio de las mujeres; pero Jesús confió en ese testimonio: María -su madre- fue la testigo privilegiada de la Encarnación y ella junto con con otras mujeres y el discípulo amado fue la testigo de su Muerte, y las mujeres-discípulas las primeras testigos de la Resurrección.
  • Todas ellas recibieron saludos previos de ángeles, cuando escritos rabínicos nos dice que en aquel tiempo no se saludaba a las mujeres. También Jesús resucitado les dirige su primer saludo. Jesús dignifica al máximo a la mujer. Enciende en ellas las fe, para que la comuniquen y movilicen a los demás.

Hacia el paradigma eclesial de la Resurrección

¡Que sepamos en la madre Iglesia interpretar lo que esto significa! ¡Que sepamos resistir las fuerzas que se oponen a su testimonio! ¡Dejémoslas en la primera línea de la nueva Evangelización!

Necesitamos seguir rehaciendo la historia femenina de la Iglesia, sin atender demasiado a pasadas generaciones. “El Espíritu Santo descenderá sobre tí y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra” ¿Qué querrá el Espíritu Santo contemporáneo nuestro realizar? ¡Lo que Jesús unió, no lo separemos nosotros más! La Pascua nos invita a poner los ojos y nuestra atención en nuestras hermanas en la fe. Podemos descubrir en ellas las señales del porvenir de Dios, de la vida que se anuncia y promete. ¿No era ese también un gemido perceptible en el Sínodo de la Amazonia? ¿No significa nada una noticia como ésta: “La primera mujer que predica el Sermón de las Siete Palabras en Lima”?

Olvidar a nuestras hermanas, no darles paso, no tener fe en ellas, nos cierra las puertas a la revelación que más necesitamos. Evitemos, los discípulos masculinos, por todos los medios, mostrarnos escépticos, autosuficientes, presuntuosos ante ellas. Quien las desprecie, entrará a formar parte del grupo de aquellas autoridades corruptas que pretendieron eliminar el Evangelio de la Resurrección.

Plegaria

Jesús, que por obra del Abbá y del Espíritu superaste la oscuridad abismal de la muerte y te sentiste renacido y resucitado, concédenos tu presencia y tu saludo, como a las mujeres discípulas, para que podamos abrazarte, adorarte y convertirnos en testigos de tu Resurrección; también en este tiempo, hay poderes que quieren eliminarte y borrar tu memoria; ¡que no sea así! Haznos testigos valientes de tu persona, que proclamemos que estás vivo y das vida.

Contemplación: ¡Esperanzas de un nuevo amanecer! (Taizé)

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