
Hoy, martes 28 de abril de 2020, adquieren una peculiar importancia las enseñanzas de Jesús sobre la fe -en el Evangelio que proclamamos-.En este tiempo la fe ya no goza del apoyo social y familiar de otros tiempos. Su transmisión está bloqueada. Hijos y nietos no conectan con la gran Tradición: ¡ni matrimonios por la Iglesia, ni bautismo de niños, ni primeras comuniones! ¡Y funerales eclesiásticos de cortesía y forzados!, a la espera de una alternativa: ¡sin referencias ni a Dios, ni a la Resurrección! Ser creyente no es hoy motivo de aplauso. ¡Lo que sí se aplaude es la entrega y sacrificio arriesgado de quienes cuidan de la sociedad! A Jesús no le buscaban las multitudes porque creían en Él, sino porque les resolvía sus problemas. Pero Jesús les pide que cambien su manera de pensar: ¡que no le busquen por los beneficios que obtienen! ¡Que le busquen porque Él es el “pan bajado del cielo”. Y este pan se come cuando se cree “que Él, como hijo y enviado de Dios Padre a la tierra”. Cuando tantos salen por la puerta de entrada en la fe, Jesús nos invita a “entrar” por ella… consciente también de que son muchos todavía los que quedan fuera.
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