“De esta manera, amándoos a vosotros, queríamos daros no sólo el Evangelio de Dios, sino incluso nuestro propio ser, porque habíais llegado a sernos muy queridos” (1 Tes 2,8).
Los cambios que se han producido en la concepción de la misión, han afectado notablemente al “espíritu misionero”, a la pasión por evangelizar.
Los grandes cambios no se producen de repente, sino de forma lenta y progresiva. Eso aconteció con uno de los cambios más importantes del Concilio Vaticano II: la concepción de la misión. Sigue leyendo
Impactos: 1499
“De esta manera, amándoos a vosotros, queríamos daros no sólo el Evangelio de Dios, sino incluso nuestro propio ser, porque habíais llegado a sernos muy queridos” (1 Tes 2,8).

San Cirilo de Alejandría reconocido como doctor de la Iglesia se sintió apasionado por el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios. Pero también él mismo comprendió cómo el Espíritu Santo abría una nueva etapa en la historia de la presencia y actuación del Dios-Trinidad en el mundo.
Aquellos días, queridos hermanos, que transcurrieron entre la resurrección del Señor y su ascensión no se perdieron ociosamente, sino que durante ellos se confirmaron grandes sacramentos, se revelaron grandes misterios.