Hoy entendemos muy bien lo que significa “estar conectados”. La “desconexión” nos priva de la energía disponible y de tantas relaciones que son posibles. Cuando nos trasladamos de un lugar a otro buscamos espacios de “cobertura” o de conexión. A veces se requiere para ello conocer “la clave”, en otros casos se ofrecen redes abiertas. Conectados, descubrimos que no estamos solos, que es posible entrar en un espacio mágico de información, relación e intercambio.
Hay otro tipo de “conexión” o “conexiones” que, por ahora denomino energéticas”, que está también a nuestra disposición –son también redes abiertas- y de las que apenas somos conscientes. Tenemos ya ejemplos de este tipo de conexiones en el ámbito médico. Pero yo quiero referirme a la “conexión” espiritual. Sí, hay posibilidad de conectar con el mundo del Espíritu, del Misterio santo –terrible y seductor-.
La conexión –sea del tipo que sea- nos libera del solipsismo, del enclaustramiento en nuestro yo, del narcisismo. Gracias a las conexiones nos descubrimos en el Todo, en un contexto que nos excede por todas partes. Entonces descubrimos que no todo depende de mí, que yo no domino todo y que cuando lo pretendo me empobrezco. ¡Qué distinto es descubrir el misterioso mundo en el que estoy inserto! A ello quiere contribuir esta reflexión. Sigue leyendo →
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