“STABAT MATER”: LOS MISTERIOS DE MUERTE en el SÁBADO SANTO

“Lo peor no es tener un alma perversa, sino un alma acostumbrada”. Fácilmente nos acostumbramos a todo. También a rezar el Rosario como un rito ya prefijado, congelado para siempre. San Juan Pablo II introdujo una importante modificación: introdujo los Misterios de Luz. Hoy, sábado santo (11 de abril de 2020) ¿porqué no acompañar a nuestra Madre María en su soledad con los misterios de muerte que ella experimentó? No hay que recurrir a fantasías dolorosas, Basta contemplarla en la austera imagen que de ella nos transmiten los Evangelios y profundizar en ella. Por eso, propongo desde mi página, que contemplemos los Misterios de Muerte de un Rosario para el tercer milenio.

Los misterio que vamos a contemplar son “los Misterio de Muerte”: meditación, ave maría, plegaria.

Primer misterio: Amenazas de muerte cuando nace la Vida

Meditación

Las misteriosas fuerzas del mal no se quedaron quietas, cuando nació el hijo de Dios y de María. El Apocalipsis lo representa a través de la gran señal de la Mujer que da a luz y el Dragón que quiere devorar a su criatura. 

Puso Herodes todos los medios a su alcance para matar a Jesús. Muchos, que estaban en tinieblas, no acogieron al Hijo de María. Sólo un grupo de pobres, de “anawin”, lo acogió sin reservas y unos sabios de Oriente sin prejuicios.

José y María protegieron el don de Dios para la humanidad. Lo pusieron a salvo, llevándolo a la anti-tierra, a Egipto. Hasta que murió la fiera que quería devorarlo.

María, José y el Niño realizaron la experiencia de un éxodo muy particular. Sobre ellos se cernía la protección de Dios, Abbá.

Primer Misterio: Amenazas de Muerte cuando nace la Vida

Ave Marías

Escuchar y contemplar el Ave María de Bono y Pavarotti y continuar… En los restantes misterios recitar tres avemarías.

https://youtu.be/96vJ3ktcS5A?t=17

Plegaria 

Con espanto y horror, vosotros, María y José, asistíais a la falta de acogida, a la hostilidad desatada contra vuestro pequeño Jesús. La oración angustiada sería vuestro clima.

En la oposición a Jesús descubristeis la coalición de todas las fuerzas del mal: esas que matan y asesina a los inocentes, esas que discriminan a los pobres, esas que acaban con todos los sueños.

La cruz se instauró ya en vuestro corazón para todos los días restantes de vuestra vida. Llevabais en vuestros corazones la profecía del Calvario. Y tuvisteis que huir y vivir siempre en camino y alerta.

Plegaria del primer misterio

Segundo misterio: Los “porqué” o la “noche de la fe” 

Meditación

Cada vez nos convencemos más de que el camino-vida de María estuvo lleno de dificultades. En no pocas ocasiones estuvo sumergida en la “noche de la fe”. 

Se pregunta en la Anunciación porqué y cómo: ¡antes de entrar en casa de José María queda embarazada! Debe hacerse creíble ante José y ante todo el mundo, cuando aquello que en ella sucedía parecía inverosímil. Ante los pastores, ante Simeón su actitud es de profundos cuestionamientos. Cuando Jesús se pierde en el templo le dice con fuerza: “¿Por qué nos has hecho esto?

Jesús se pregunta, ante discípulos y discípulas, ¿quién es mi madre? O en Caná: ¡Mujer!, ¿qué hay entre yo y tú?

Pero su fe era como una roca. Continuó, fiel su camino hasta el final. Allí, en el Calvario aparecieron los últimos porqués. 

Y ella… esperó… contra toda esperanza.

Segundo Misterio: Los “porqués” o la “noche de la fe”

Plegaria

María de la fe, caminante segura de la noche. 

En ti se hicieron fuertes todas nuestras dudas. Tú, que percibiste la grandeza de Dios en todo su esplendor; Tú, que sentiste cómo nuestro pequeño ser humano es incapaz de comprenderlo y abarcarlo: “Mis caminos no son vuestros caminos”, dice el Señor. Y así lo viviste tú, desplazándote hacia los caminos de Dios para cumplir su buena voluntad. Ya sé que perdiste muchas cosas en tu camino de fe. Al final, te quedaste con lo esencial, madre del Condenado y de una comunidad en desbandada: ¡tu fe inquebrantable en el Dios de las Promesas!

Virgen fiel, ¡ruega por nosotros!

Plegaria del segundo misterio

Tercer misterio: El Esposo-Padre muere

Meditación

Muere su esposo, un hombre justo que supo acogerla sin reservas; que estuvo a su lado en momentos trascendentales, difíciles. La muerte llega a casa de María y de Jesús. El Abbá actúa, sin pedir permiso, dejándose llevar por las leyes misteriosas de la naturaleza. 

Muere su padre, su formador, su iniciador en la aventura del varón. El joven Jesús llora. La herida es muy profunda.

Y José es llevado al cielo, dejando parte del cielo aquí en la tierra.

Tercer Misterio: El Esposo-padre muere

Plegaria

Nos dicen, Jesús, que lloraste ante el cadáver de tu amigo Lázaro, que lloraste ante Jerusalén… Pero tus lágrimas ¿no saltaron en tu alma cuando murió José? Él había sido tu amigo y padre, el reflejo masculino del Abbá, tu formador, tu guardaespaldas. Además, era un hombre justo, cabal.

Y contemplabas a María desolada, sin el José de su alma. Y sabías que su vacío no lo podrías colmar, ni siquiera Tú. Y aceptaste una vez más la ley de la encarnación y de la contingencia. 

Y tú, María, tratabas de ver en tu Hijo razones, ¡sí! razones para esperar.

Plegaria del tercer misterio

Cuarto misterio: La madre del Condenado

Meditación

Hubo un momento inicial en que la familia de Jesús se preguntaba si “no estaría fuera de sí”. María fue incluso con los familiares que querían hacerse cargo de él.

Poco a poco ella fue comprendiendo el misterio de su Hijo, Hijo del Hombre: que debía padecer mucho y morir, Y se fue preparando para aceptar la muerte del hijo de sus entrañas.

Cuando llegó la condenación a muerte llegó al punto culminante su sobresalto. Se hizo abogada del Hijo, ante Dos y ante los hombres. Pero ¡sin resultado! Y entró en la más profunda noche, la noche del Espíritu.

Cuarto Misterio: La Madre del Condenado

Plegaria

¿Qué se puede decir ante tanta injusticia? ¿Cómo consolarte, María, a ti que eres la Abogada por excelencia y has perdido tu Causa? Y, sin embargo, ahí estás, luchando hasta el final. Intentando que la comunidad de Jesús no se disgregue, que el pueblo recapacite, que las autoridades no ejecuten a tu Hijo. Todo fue en vano, “abogada nuestra -y sobre todo- de Jesús” Perdiste la causa de tu Pobre, de tus pobres. Quedó el asunto en manos de Dios, del Abbá… Y tú, nos enseñaste… a esperar.

Plegaria del cuarto misterio

Quinto misterio: Junto a la cruz del Hijo

Meditación

Ella no abandona al que acababan de abandonar sus discípulos en Getsemaní. Ella se aproxima, destacándose del grupo de mujeres que lo contemplaban desde lejos. Al final, ella y el discípulo amado están junto a Jesús, así como para acogerlo en su nacimiento tan solo estuvieron ella y José.

Les resultaba muy difícil seguir a Jesús y, por eso, lo abandonaron. Pero ella lo acompaña en los últimos y terribles momentos de su vida. Allí está como la mejor discípula, como la amiga fiel, como la mejor de las madres. Allí está dándole vida y mirada de amor, a quien nosotros quitábamos la vida y la mirada.

Y cuando el Hijo murió, lo más grande del mundo murió en su alma. También ella se sintió morir y sin espíritu. Estaba en el centro de la Noche.

Quinto Misterio: Junto a la Cruz del Hijo

Plegaria

María, María, ¡qué fortaleza manifiestas cuando todo lo pierdes para ganarlo todo! Tú eres el reflejo vivo de tantas madres que han tenido en sus brazos a su hijo o hija muerto. Tú eres la esperanza en el máximo dolor, la energía en la máxima debilidad. Eres más madre que nunca. Has llegado a la perfección del amor, porque amas hasta el extremo. ¡Qué dicha tenerte como madre, como referencia, como maestra! Aquí estoy, yo tan débil ante el dolor y la oposición. Tómame en tus brazos y resucítame con tu oración misericordiosa al Abbá de la vida y con el Espíritu que de ti se desprende y todo lo cura.

Plegaria del quinto misterio

CONTEMPLACIÓN FINAL

Stabat Mater (Pergolessi)

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8 respuestas a “STABAT MATER”: LOS MISTERIOS DE MUERTE en el SÁBADO SANTO

  1. Aniuska dijo:

    Me gusta mucho la profundidad forma novedosa que trasmite de cada comentario , en los misterios de muerte en Sábado Santo , se une de manera especial , la belleza de la imagen , los vídeos y a mí particularmente me viene bien escuchar su voz . Doy gracias a dios por el Espíritu, que le inspira y la generosidad del compartir . Dios le bendiga . Pazybien

  2. Teresita martinez araoz dijo:

    Muchas gracias. No encontraba como acompañar a la Virgen en este sábado de dolor y soledad . Los textos leídos y escuchados me han puesto en situación de meditación del dolor de la Madre, despojada …sola..en la noche oscura, como la noche de la que habla San Juan de la cruz! Qué noche esta! ..

  3. María Cristina Ruberte dijo:

    Gracias herman0! Me sirven mucho tus publicaciones que encuentro últimamente en Facebook. Suelo copiarlas seleccionando. Dime por favor si hay un modo mejor de descargar, así puedo utilizarlas en la plegaria comunitaria.
    Sigue con el oído atento y haciéndonos partícipes de lo que recibes de Dios.
    ¡Feliz Pascua! Un fuerte abrazo.

  4. María Guadalupe Cortez Robles dijo:

    Muchas gracias por estás meditaciones tengo poco que perdí a un sobrino que lo quise como mi hijo, no se compara el dolor de Maria al mío pero estuve acompañándola en su dolor y ofreciendo el mío , todavía no logro superarlo . Dios los bendiga.

  5. Se puede ver en el móvil y desde ahí incluso imprimirlas. Hay que ir a: http://www.xtorey.es y aparecen en pantalla. Muchas gracias por tu interés y agradecimiento. Feliz Pascua de Resurrección a tí y a toda la comunidad.

  6. Hna. Luzvinda dijo:

    Gracias por ayudarnos a vivir el misterio del dolor de nuestra madre. Bendiciones. Paz y Bien

  7. Yasmina dijo:

    Muchísimas gracias por estas reflexiones y misterios, como siempre pones palabras a lo inexplicable y nos acercas a lo que en principio nos parece inaccesible.
    Me has dado otro sentido al Sábado Santo. Un abrazo enorme.

  8. Yasmina dijo:

    Muchísimas gracias por estas reflexiones y misterios. Una vez más pones palabras a lo inexplicable y nos acercas a lo que en principio nos parece inaccesible. Me has dado otro sentido al Sábado Santo.
    Un abrazo enorme.

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