¿BARTOLOMÉ O NATANAEL? NOMBRE EXTRAÑO

Celebramos hoy una fiesta especial: la liturgia nos dice que es la fiesta del apóstol san Bartolomé. El evangelio nos habla de un discípulo de Jesús llamado Natanael. En las listas de los apóstoles de los evangelios sinópticos aparecen Felipe y Bartolomé. En el evangelio de Juan aparecen Felipe y Natanael. La iglesia considera que Bartolomé es el apellido (hijo de Tomey), y Natanael es el nombre, que significa en hebreo “don de Dios”. Por lo tanto, se trata de la misma persona.

Hay dos discípulos de Jesús que se caracterizan por presentar a Jesús a otros: son Andrés y Felipe. Andrés llevó a su hermano Simón hacia Jesús (Jn 1,41); Felipe hizo lo mismo con Natanael (Jn 1,44). Y luego, en la fiesta de la Pascua Felipe y Andrés llevaron a Jesús a uno griegos que quería verlo (Jn 12,22). Llevar a Jesús es disponer a alguien para que recibe el Espíritu.

Es interesante resaltar que Jesús inicia su ministerio no en el centro sino en la periferia. Galilea era un lugar periférico. Galilea tuvo mucha importancia en la misión de Jesús: al inicio y también después de la Resurrección. A los galileos les fue revelado el misterio. La gente se preguntaba el día de Pentecostés: “¿No son todos éstos galileos? (Hech 2,5-7). 

Para redimir a toda la humanidad, Jesús comenzó en Galilea y sus primeros seguidores fueron galileos. Entre ellos Natanael. Jesús también apareció como un galileo marginado de la villa de Nazaret. “¿De Nazaret puede salir algo bueno?” (Jn 1,46), se preguntaban Natanael. “Estudia y verás que de Galilea no salen profetas” (Jn 7,52), le dijeron los fariseos a Nicodemo.

Pero no fue Natanael quien primero vio a Jesús, sino que fue Jesús quien vio a Natanael: 

“Cuando Jesús vio a Natanael venir hacia él”

El cuarto evangelista también dice lo mismo respecto a Jesús en la cruz: 

Viendo a su madre y al discípulo, dice: “He ahí (mira) a tu hijo”; luego dice al discípulo: “He ahí (mira) a tu madre”.

Natanael no era el contemplativo, sino el contemplado. Jesús lo vió debajo de la higuera: 

Antes de que Felipe te llamara, te vi debajo de la higuera

Y Jesús lo prepara para revelaciones inimaginables.

Natanael es uno de los discípulos a quienes Jesús se les reveló en el mar de Galilea, después de su resurrección.

No sabemos más de la vida de este apóstol. Pero de seguro que el “contemplado” por Jesús, el israelita sin engaño, proclamaría el Evangelio de Jesús hasta el final de su vida.

Hermanos, hoy es un día para pensar en nuestra vocación desde tres perspectivas:

  1. No hemos sido nosotros, quienes hemos visto a Jesús y le hemos seguido. La iniciativa es suya. Jesús nos vió debajo de la higuera: cuando estábamos buscando algo importante en nuestra vida.
  2. En la Escuela de Jesús hemos de aprender el arte de la contemplación de su misterio. 
  3. El misterio de Jesús debe ser comunicado. Somos apóstoles, misioneros, testigos. Nuestra misión no consiste en hacer cosas, por muy buenas que sean, sino en hacer eso que otros no puede hacer: dar testimonio de Jesús, dar a conocer el misterio del Hijo de Dios, del Rey de Israel, como hizo Nathanael. Convertinos en un don de Dios para los demás.

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