Pasada ya la primera década del siglo XXI el ministerio ordenado se ha de desplegar en una serie de atenciones y actividades que hacen de él un servicio exigente y difícil. Debido a la escasez de clero, algunos presbíteros han de atender pastoralmente a más de una parroquia; incluso necesitan el apoyo de diáconos, religiosas o laicos, que les suplen en no pocas tareas, menos en las celebraciones sacramentales –reservadas exclusivamente para ellos-. Dentro de la Iglesia católica los ministros ordenados son varones. En otras confesiones cristianas existe ya un número creciente de mujeres.
Es muy importante un liderazgo bueno y fiel para configurar la vida de una comunidad cristiana. Sigue leyendo
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