TRANSFIGURACIÓN Y TRANSHUMANISMO

La palabra « transfiguración » con la cual describimos la fiesta que hoy -6 de agosto de 2020- celebramos, me recuerda otra palabra que hoy se repite cada vez más. ¡Es la palabra “trans-humanismo”!

Trans-humanismo

El transhumanismo es una teoría que defiende lo siguiente: la ciencia y la tecnología avanzan de forma sorprendente. 

  •  Por eso, la medicina no solo podrá curar al ser humano de sus enfermedades, no solo tendrá una función terapéutica.
  • Está surgiendo ya la medicina positiva: ésta consiste en mejorar la especie humana hasta el punto de que cada uno pueda elegir el tipo de ser humano que desea: en lo físico, lo psíquico, lo intelectual, lo espiritual. Algunos hasta se atreven a hablar de inmortalidad…
  • Se dice que la nueva religión consiste en una fe sin límites en los poderes de la ciencia y de la tecnología. El tema es tan serio que la misma Academia católica de Francia organizó el año pasado un coloquio en la universidad católica de Angers sobre este tema para debatir las cuestiones éticas y los problemas jurídicos que el transhumanismo plantea.
  • El otro día me encontré en un internet una página en la cual aparecían actores y actrices en dos fotografías: la primera, cómo eran cuando lucían toda su belleza juvenil, la segunda cómo son ahora. La diferencia es, en muchos casos, brutal. Aquellas bellezas son ahora deformes. Y la causa de tal deformación -según la misma página- son las operaciones estéticas sucesivas, las drogas y el alcohol.
  • Este hecho nos hace pensar en los límites de la ciencia y de la tecnología. El transhumanismo puede hacer surgir una humanidad de monstruos.

Transfiguración

La fiesta de este día, sin embargo, nos habla de “transfiguración”. Jesús, el joven de Nazaret, no había manifestado todavía toda su belleza interior. Dios Padre quiso mostrarla en el monte Tabor ante un pequeño grupo de discípulos. Ellos pudieron contemplar la “gloria y belleza de Dios” en Jesús.

También la carta primera de Juan nos dice:

“Queridísimos: ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como es” 

1 Jn 3,2

Cuando nos miramos al espejo a veces decimos: ¡qué pena! Y nos comparamos con otras imágenes de nosotros en nuestra juventud. Sin embargo, también en nosotros se oculta una mujer nueva, un hombre nuevo, que un día se manifestará. El Espíritu Santo hace en nosotros su obra día tras día. ¡Este es, hermanos, hermanas, el verdadero transhumanismo! “Ser semejantes a Jesús, el Transfigurado”. 

  • Aunque Jesús pasó por la desfiguración del Calvario, en su Resurrección adquirió ya su transfiguración definitiva.
  • Nosotros también pasaremos por la desfiguración de nuestra muerte, para después recibir la transfiguración definitiva de las hijas e hijos de Dios.
  • No necesitamos operaciones estéticas. El Espíritu Santo va sembrando en nosotros día tras día la belleza que un día florecerá y se manifestará. El Espíritu, con nuestra colaboración, ira expulsando de nosotros los malos espíritus, causas de nuestra corrupción y desfiguración.

Para contemplar
TRANSFIGURACIÓN

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