La imagen del buen pastor es también la imagen del buen gobierno. Jesús sintió compasión entrañable ante el desgobierno de su pueblo: eran como “ovejas sin pastor”. Y así también sucede hoy. ¿No hay muchas, muchas comunidades humanas, que aunque tengan gobernantes nominales, están como ovejas sin pastor? ¿No sucede esto mismo en comunidades eclesiales, en comunidades religiosas, en familias? ¿No es Babel el nombre de esta nueva ciudad en la que tan difícil es que nos pongamos de acuerdo?
El desgobierno hace que un grupo humano no sepa hacia dónde va, ni dónde se encuentra, ni qué ha de hacer. El desgobierno provoca dispersión, divisiones, enfrentamientos. Cuando hay desgobierno, gobiernan quienes no deberían gobernar, quienes no han sido elegidos para ese servicio. Los gobiernos “en la sombra” suelen estar movidos por intereses, no quieren servir.
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