No hemos de monopolizar. La experiencia de Dios sobrecoge a más personas de las que imaginamos. No solo los cristianos, también los hombres y mujeres de otras religiones, e incluso sin religión, son pacientes de una admirable experiencia de lo divino. Es algo semejante a una experiencia de base, anónima, atemática, tal vez reprimida, de orientación hacia Dios. Es una experiencia constitutiva del ser humano. Es una experiencia mística; algo así como una “contemplación infusa”.
Podríamos llegar a la convicción de que todo vale, todo es admisible, todo es válido. La sociedad plural en la que vivimos tiende a crear espacios para todos y a evitar todo tipo de guerras de religión o violencias ideológicas. Esta legítima actitud de tolerancia podría extinguir en nosotros la pasión por la verdad.
Un excelente exégeta dominico, José Luis Espinel, nos explicaba en una ocasión la parábola del grano de mostaza. Trajo en una bolsita centenares de granos, que fue depositando -de uno en uno- en la palma de quienes -más de un centenar- asistíamos a su conferencia. Quedé maravillado de la pequeñez del granito de mostaza. Tuve que poner enorme cuidado para que no se me deslizase de la mano, cayera en el suelo y se convirtiera en imperceptible. Es así cómo Jesús hablaba del Reino, de su utopía. No cree en “lo grande” quien primero no se confronta con “lo minúsculo” y descubre en lo más pequeño una energía que todo lo supera.
Bajo la luz de tres grandes pensadores y profetas de nuestro tiempo quiero contemplar al creyente, al discípulo de Jesús, al cristiano del siglo XXI. Hoy lo haré bajo la mirada del pensador católico, presbítero y teólogo alemán Romano Guardini (1885-1968). Los días próximos bajo la mirada del cardenal Henri Newman y finalmente Karl Rahner.Los tres nos ayudan seguramente a diseñar una figura peculiar de cristiano para este próximo tiempo: como un ser humano con nobleza, con gentileza u honestidad y con mística.
Hoy es la Fiesta del Corpus: hay ciudades y pueblos cristianos que hacen que la Eucaristía sobrepase los límites de los templos y tabernáculos; se permiten incluso honrar a Jesús paseando su Presencia Eucarística por nuestras calles, que incluso a veces son alfombradas artísticamente con flores. En torno a este día niños y jóvenes celebran su “primera Comunión”. Hoy es la Fiesta del Corpus: es, sobre todo, el día de la Alianza de Jesús con todos los bautizados, con sus seguidores y discípulos. Es el día en que se celebra el “estaré con vosotros, todos los días”. Hoy es el día de la Alianza entre Jesús -que se entrega- y nosotros -que le comulgamos-.
El Abad y Obispo medieval Balduino de Cantorbery nos dejó en su Tratado 6 unas interesantes reflexiones sobre el discernimiento espiritual, que mantienen una admirable actualidad y están llena de sabiduría en el Espíritu. Dice así:
En la entraña del cristianismo emerge una forma de liderazgo, que nada tiene que envidiar a las propuestas más actuales y revolucionadas. Nuestra forma de entender las autoridad es de origen evangélico. Presentar a Dios, a Jesús, como el “buen-bello Pastor” quiere decir, presentarlo como modelo de “el más excelente líder”. ¡Lástima que en la iglesia tanto a nivel universal, como diocesano, como doméstico, que en la vida consagrada y en las instituciones aparezca con una cierta frecuencia un liderazgo no-evangélico. De esto ya se dio cuenta Gregorio Magno (540-604), doctor de la Iglesia y sexagésimo cuarto papa de la Iglesia. Por eso, traigo este antiguo texto a mi sección “Textos que impresionan”, tomado de sus Tratados Morales sobre Job (23,23-24).
La Iglesia estaba abarrotada de fieles. Los padres-madres, madrinas y padrinos allí estaban, llevando en brazos a los niños que iban a ser bautizados. Al párroco no le fue difícil concentrar la atención de aquella asamblea un tanto bulliciosa. Inició la celebración con estas palabras: “¿queréis ver a Dios? ¡Contempladlo en ese niño pequeño que lleváis en vuestros brazos!”. Se hizo el Silencio… y se inició la búsqueda… Quizá María y José escucharon de un misterioso ángel -cuando llevaron al Niño Jesús al Templo de Jerusalén- unas palabras parecidas: ¡Él es el Niño-Dios! ¡El Grande tan pequeño! ¡la Palabra en el balbuceo!, ¡el Todo-poderoso tan necesitado!
¡Los Institutos seculares nos han sobresaltado! Y seguirán sobresaltándonos. Son una de las propuestas del Espíritu en tiempos recientes, hace poco estrenada. Las sociedades dominadas por el “laicismo” necesitan de una red invisible de de seres humanos diversos, apasionados por el Evangelio de la Creación, respetuosos con la bio-diversidad, profundamente humanos y humanistas, exploradores de lo divino, conectados con el Espíritu donde “malos espíritus” imperan. Son la “avanzadilla secreta de un Jesús contemporáneo”, los “marcados por sus rasgos”, los no-violentos que -como Mahatma Gandhi, muestran “otro mundo posible”, los no-aparentes cómplices del Espíritu. Son Evangelio sin fundamentalismo, Ciencia – arte -investigación – mano obrera – , siempre cercanos a los taciturnos del país. ¡Que no se oculten en zonas de confort! ¡Que no renuncien a su secreta profecía. Que sean -en la liminalidad que les es propia- puntos de conexión con el wifi del Espíritu. Ofrezco seguidamente la conferencia que en el pasado tiempo de Pentecostés, elaboré, porque también a mí, esta forma de vida “me ha sobresaltado” .
El Espíritu Santo, la Blanca Paloma, encuentra en Ella, María, la madre de Jesús, su mejor cómplice. Y hay pueblos que lo entienden, lo celebran y ponen su arte a disposición de esa revelación. Hoy celebramos la fiesta de la Virgen del Rocío, en Huelva, donde el eco-sistema es tan semejante al de la Galilea bíblica. Hoy… ¡Pentecostés extendido!Y esta interpretación de la Salve rociera… ¿no da que pensar?