Había en un mercado un puesto agenciado por ángeles, donde todo se ofrecía gratuitamente. Muchos se acercaban para obtener algo valioso, pero salían con las manos vacías. Un observador tuvo curiosidad y se acercó. ¿Qué desea usted? le preguntó con exquisita amabilidad el ángel del mostrador. Aquel hombre extrajo de su bolsillo una pequeña lista de cosas esenciales que necesitaba: una casa, un trabajo bien remunerado, un buen automóvil, salud … El ángel del mostrador le respondió con mucha amabilidad: ¡Aquí no vendemos resultados… solo semillas!
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