Podemos acostumbrarnos al paso del tiempo. No reconocemos que en cada momento, acontecimiento o suceso, se está tejiendo la trama de una historia. Cuando un pintor-artista inicia sus primeros trazos en un lienzo ya sabe a dónde quiere llegar. No diseña trazos por diseñar. Tiene una intención. ¡Algo así es la cuaresma! ¡Cuarenta días para diseñar algo importante en nuestra historia personal. Cuarenta días para identificarnos con la historia de un pueblo de esclavos que tras un largo proceso consiguió la libertad: desde Egipto a la tierra prometida. ¿Seremos capaces de vivir esta experiencia este año 2022?
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