
¿Dónde estaba Dios? se preguntaba el papa Benedicto XVI al visitar el campo de concentración de Auschwitz. La pregunta más necesaria hoy no es si “¿existe Dios?”, sino más bien: ¿dónde se manifiesta? ¿dónde está Dios?
Sigue leyendoImpactos: 650

¿Dónde estaba Dios? se preguntaba el papa Benedicto XVI al visitar el campo de concentración de Auschwitz. La pregunta más necesaria hoy no es si “¿existe Dios?”, sino más bien: ¿dónde se manifiesta? ¿dónde está Dios?
Sigue leyendoImpactos: 650
Dios Padre está en el cielo. Jesús subió al cielo. Y llega el día en que el Padre y el Hijo nos envían al Espíritu Santo. El Espíritu se convierte en el “gran Enviado”, el Misionero del Abbá y de Jesús. Desde el día de Pentecostés hasta el final de los tiempos, el Espíritu está con nosotros, actúa en la tierra y en sus pueblos y en todo el planeta, en el cosmos. Ha recibido la misión de llevarlo todo a plenitud.
Sigue leyendoImpactos: 847

EL 22 de junio de 2017, con motivo de la celebración del centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima pronuncié en Fátima la siguiente conferencia, cuyo texto aquí presento ocho años después.
Esta tarde presento una lectura del fenómeno de “Fátima”, tal vez no muy común, la lectura pneumatológica. Preguntémonos por el papel del Espíritu Santo en las apariciones o Mariofanías que tuvieron lugar aquí hace 100 años. Y comenzaré con tres preguntas:
Impactos: 364
Cuando decimos “Padre nuestro, que estás en el cielo”, lo que proclamamos es la ausencia de Dios, aquí en la tierra; decimos que una distancia inmensa, inabarcable, nos separa. Y lo seguimos ratificando cuando decimos: “¡Venga tu Reino! ¡Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo!”. Hoy es el día en que Jesús subió al cielo. ¿Lo creemos de verdad?
Sigue leyendoImpactos: 546
Hace muchos siglos que María, la madre de Jesús, nos dejó. Pero ella se alza como un puente misterioso que abraza los 20 siglos del cristianismo. Se hizo verdad su profecía: “bienaventurada me llamarán todas las generaciones”. Pero ¿a qué se debe esa misteriosa e inexplicable “presencia” inacabable y siempre reactivada?
Todo comenzó cuando Ella, la joven de Nazaret, desposada con José -descendiente del rey David-, engendró en su vientre el secreto más antiguo y sagrado: al mismo Hijo de Dios. El varón José fue su esposo, pero… no el padre biológico del hijo de María. El Espíritu, como un alfarero de estrellas, moldeó el corazón y el cuerpo de María virgen para que recibiera la semilla divina y la hiciera germinar; durante nueve meses, el Espíritu Santo fue tejiendo en ella el Misterio más sorprendente: la encarnación del Hijo de Dios
La piedad popular ha aclamado a María como “esposa del Espíritu Santo”. Sin embargo, María nunca es presentada como Esposa del Espíritu en el Nuevo Testamento. El esposo de María fue José, descendiente de la casa de David, y no el Espíritu Santo. El hijo de María no fue “hijo del Espíritu Santo”, sino “hijo de Dios Padre”. José, el esposo de María adoptó al hijo de María como hijo legal y así lo reconoció como descendiente de David.
Si María no es “la esposa del Espíritu Santo”, ¿qué relación mantiene el Espíritu Santo con ella?
A esta pregunta deseo responder en el siguiente texto, afirmando que María es “la cómplice del Espíritu Santo”. Y lo dividiré en cuatro partes:
Impactos: 3216
Descubriremos un día que “amor” no es sólo un sentimiento humano, sino que “Dios es Amor”: reconoceremos el carácter “divino” de todo tipo de amor auténtico y que el amor no tiene fronteras y acoge a todos.
Donde el amor se enciende, allí acontece una intensificación de la vida… una revolución. Quien ama se apega intensamente a la realidad amada, pero se desapega de otras realidades. Todo aquello que nos enamora (personas, ideas, lugares, belleza, deporte…) nos desestabiliza y nos hace vivir intensamente, peligrosamente.
Sigue leyendoImpactos: 633
Jesús, nos promete dar mucho fruto . Nuestra experiencia, sin embargo, nos dice que muchos de nuestros esfuerzos son infructuosos y nos preguntamos: ‘¡Tantos desvelos, tanto esfuerzo, tanta preocupación! ¿Para qué?’. En momentos de duda, la Palabra de Dios nos ofrece luz y consuelo, invitándonos a reflexionar sobre nuestra verdadera conexión con la fuente de toda vida y esperanza.”
Sigue leyendoImpactos: 631
La antropo-teología nos impide hablar de ministerios solo para hombres y ministerios solo para mujeres[1]. Aunque hacemos esta distinción, en realidad no debería existir:
Por encontrarnos en un tiempo peculiar que bien podemos describir como “en modo Sínodo”, me atrevo a extractar y publicar aquí un apartado de mis tres volúmenes titulados “Teología Fundamental de las Formas de Vida Cristiana”, publicados en Publicaciones Claretianas, hace ya unos cuantos años. Creo que aquel estudio -realizado en clave de diálogo ecuménico- puede ser útil hoy para el discernimiento eclesial-sinodal.
Sigue leyendoImpactos: 1226
Jesús dijo yo soy “el Buen Pastor”; y añadió: “tengo otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que atraer, y escucharán mi voz”. Para atraerlas Jesús ha contado a lo largo de la historia con colaboradores. La humanidad crece portentosamente. Los colaboradores en la misión pastoral de Jesús son cada vez menos en países antigua cristiandad. Se nos pide que reflexionemos en ello.
Sigue leyendoImpactos: 686

Este domingo nos plantea una seria cuestión: ¿es posible detectar el Mal? Por muy inteligentes que seamos, el Mal se nos oculta, se camufla, nos engaña. Está a nuestro lado como un monstruo transfigurado, como un lobo con piel de oveja. Es fácil convivir con él, sin darnos cuenta.
Sigue leyendoImpactos: 475