Cuando Francisco de Asís hablaba de “la madre tierra”, del “hermano sol, la hermana luna…”, no estaba fantaseando. Fue una gran revelación: ¡que toda la Creación tiene carácter filial! Quien la creó -el Creador- no lo hizo como un artesano, sino como un Padre-Madre, que engendra a sus hijos e hijas. Así también nosotros lo proclamamos cada domingo en el Credo de la Misa: “Creo en Dios-Padre… Creador”: en Dios Padre-Madre que crea dando vida a su creación-filial. De sus manos creadoras surgió un mundo de fraternidad, de sororidad cósmica. Y Francisco de Asís renació en una encíclica publicada hace 5 años: “Laudato Sii”. El Papa Francisco nos convoca a una nueva alianza de fraternidad y sonoridad con la Madre y hermana Tierra, nuestra casa común (LS, 17-61). Adquiramos una “nueva conciencia”. Descubramos nuestra más radical identidad. Comprometámonos con una “nueva dimensión de la ética”. Es el momento de la “conversión ecológica” (LS, 216-221).
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